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Sonagachi: donde los clientes piden niñas vírgenes para curarse del sida

Niñas vírgenes. Eso es lo que demandan, con mayor frecuencia, los clientes de Sonagachi, el barrio rojo de Calcuta. ¿El motivo? Más allá de la depravación sexual de perseguir el sexo con menores vírgenes, muchos clientes de los múltiples burdeles de Sonagachi persiguen mantener sexo con menores vírgenes porque creen que así se protegerán del sida o, incluso, se curarán de él.

El mito de la purificación mediante el sexo con una virgen no es nuevo. En la década de los noventa, dicha práctica se hizo muy popular en países como Zimbabue o Sudáfrica. En aquellos años el sida estaba en su máximo apogeo y la peligrosa mezcla de la falta de formación de la población y el arraigo de las más extrañas y antisanitarias creencias místicas llevaron a muchas personas a propagar la creencia de que el mantenimiento de relaciones sexuales con menores vírgenes servía para protegerse o curarse del mal. La creencia se propagó más allá de las fronteras de estos países y llegó hasta diversas zonas de la India y el sudeste asiático. En muchas de estas zonas, además, encontró un terreno místico abonado. En muchas de ellas se ha creído durante siglos que las niñas son algo así como semidiosas. Eso podría explicar, en parte, por qué una creencia tan descabellada como la que estamos comentando en este artículo ha podido arraigar tan profundamente en esas regiones.

En los últimos años, la llegada a Calcuta de muchos emigrantes desde las zonas rurales o desde Bangladés no ha hecho sino provocar que esta peligrosa creencia haya arraigado aún más en un barrio, el de Sonagachi, que tradicionalmente ha estado dedicado a la prostitución y en el que existen cientos de burdeles en los que, se cree, trabajan entre 10.000 y 15.000 trabajadoras sexuales.

Sonagachi ha atraído la atención de múltiples periodistas y documentalistas. Uno de ellos es Zana Briski. Esta fotógrafa documentalista de origen inglés viajó a Calcuta con el propósito de fotografiar prostitutas de este inmenso país asiático. Impactada por lo que contempló en Sonagachi, Briski acabó impulsado un fantástico proyecto solidario. Durante dos años, Zana Briski se dedicó a enseñar fotografía a un grupo de niños que vivían en Sonagachi. Los niños, a los que se dotó de cámaras y de carretes fotográficos, aprendieron a encuadrar, a componer, a fotografiar… La intención de Briski era conseguir que los niños tuvieran acceso a las escuelas, algo que no era sencillo ya que los niños de Sonagachi eran, en una sociedad como la india en la que el sistema de castas está tan arraigado, niños proscritos. Al final, Zana Briski acabó elaborando un documental con el material recogido durante ese tiempo, Born into Brothels: Calcutta’s Red Light Kids (Nacido en burdeles), que fue galardonado en 2005, entre otros premios,con el Oscar a la mejor película documental. El esfuerzo solidario de Briski sirvió de poco a la hora de mejorar la vida de los niños de Sonagachi. Muchos regresaron al barrio para vender licor o para ejercer la prostitución.

Otro documental famoso que ha centrado su vista en Sonagachi es The Red Light District of Calcutta, elaborado por el poeta y cineasta experimental Jorgen Leth. El trabajo fotográfico de Souvid Datta (Bombay, 1990) tras pasar nueve días en Sonagachi también ha servido para mostrar al mundo cómo es la vida dentro del que se considera el segundo mayor barrio rojo de toda Asia y en el que la trata de mujeres, el soborno de políticos y policías y la implantación de mafias parecen estar a la orden del día.

Los clientes que en Sonagachi piden mantener relaciones sexuales con menores vírgenes son fundamentalmente hombres adinerados. Sólo ellos, después de todo, pueden desembolsar una cantidad que oscila entre las 50.000 y las 100.000 rupias (entre 800 y 1.600 dólares) que acostumbra a costar el mantener relaciones sexuales con una menor virgen.

La creencia de que acostarse con una virgen puede servir para curarse del sida es devastadora. A la sombra de estas creencias y de la falta de uso del preservativo en las relaciones sexuales mantenidas en el ámbito de la prostitución, el sida no ha hecho sino extenderse como una plaga. Se calcula que en India existen más de dos millones de personas infectadas de VIH. Luchar contra esta situación es muy complicado, máxime teniendo en cuenta que, en India, el sida es un tema tabú. Existe, claro, y mucho (como demuestran las estadísticas que se tienen al respecto), pero no se puede hablar de él. Y las clases más afectadas por él son, lógicamente, las castas más bajas, aquéllas que no suelen tener acceso a los servicios médicos.

Un primer paso para luchar contra esta situación sería, apuntan los trabajadores sociales de algunas oenegés que trabajan en la zona, el conseguir que las Autoridades se implicaran de una manera decidida en el desmontar el mito de la curación del sida a través del mantenimiento de relaciones sexuales con una virgen.