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¿Qué buscan los hombres en la prostitución?

Lo venimos contando en muchos artículos de este blog. El debate sobre la prostitución está vivo en España. Son muchas las opiniones y muy variadas. Hay quien quiere regularla, hay quien quiere abolirla, hay quien desea sancionar a los consumidores… Los más diversos sectores de la sociedad que tienen relación con la prostitución dicen la suya. Lógicamente, hasta las propias profesionales del sexo quieren hacer oír su voz en este debate. Frente a la tendencia a generalizar e igualar todas las formas de prostitución, las profesionales del sector se empeñan en recalcar algo que a menudo se olvida: no todas las formas de prostitución son esclavistas y son muchas las prostitutas que ejercen su profesión en virtud del ejercicio de su libertad personal y sin sufrir coacciones de ningún tipo.

Al adoptar dicha postura, las profesionales del sexo pretenden acabar con uno de los estereotipos que acostumbran a viciar el debate sobre la prostitución. Otro de esos estereotipos son las razones que suelen esgrimirse a la hora de dar una explicación al por qué los hombres recurren a los servicios de las profesionales del sexo.

Para desmontar los estereotipos referentes al respecto, Susann Huschke, de la Universidad de Witwatersrand (Sudáfrica), y Dirk Schubotz, de la Universidad Queen’s de Belfast, han publicado una investigación en la revista Sexualities. En dicha investigación, Huschke y Schubotz recalcan cómo en la inmensa mayoría de los casos los hombres que recurren a la prostitución no son simplemente explotadores y abusadores sexuales.

Las razones que llevan a un hombre a recurrir a los servicios de una prostituta pueden ser muy variadas y no tienen por qué guardar relación alguna ni con la misoginia ni con ningún tipo de perversión sexual. Una de esas razones puede ser la incapacidad de encontrar pareja. Otra, el deseo de mantener relaciones sexuales sin compromiso. La falta de satisfacción sexual con la pareja es otra de las razones que esgrimen los hombres cuando son preguntados sobre el porqué de su consumo de la prostitución. Incluso el de la experimentación es, en algunos casos, uno de los motivos que algunos hombres utilizan al explicar por qué son consumidores de prostitución.

¿Qué puede deducirse de este estudio? Principalmente, que no existe un putero prototípico. Cada uno lo es a su modo. Eso sí: la mayor parte de los clientes de la prostitución prefieren recurrir a los servicios de escorts independientes o de agencia antes que a los de prostitutas que ejercen su profesión en la calle.

Según el estudio de Huschke y Schubotz, realizado sobre un muestreo de 446 clientes habituales y sobre los testimonios de 19 trabajadoras sexuales, éstas que a continuación relacionamos son las principales razones por las que los hombres recurren a la prostitución:

  • – Disfrutar haciendo el amor con gente diferente (47%).
  • – Explorar la propia sexualidad (40%).
  • – Probar cosas que no se habían probado antes (41%).
  • – Practicar sexo sin que existan lazos emocionales de por medio (38%).
  • – Hacer cosas que no pueden hacerse con la pareja (28%).
  • – Sentir mayor confianza en uno mismo y en el propio cuerpo (21%).
  • – Sentir reafirmada la autoestima (19%).
  • – Por curiosidad (16%).
  • – Rápido y fácil. Se ahorra el tiempo del galanteo y la conquista (16%).
  • – Sólo de ese modo se puede obtener satisfacción sexual (9%).

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Un alto porcentaje de los hombres encuestados culpabilizan a la falta de relaciones sexuales en el seno de la familia de su tendencia a recurrir a los servicios de prostitutas. El hombre que por motivos diversos no tiene sexo en el ámbito de su relación matrimonial recurre a la prostitución para satisfacer su necesidad sexual sin poner en riesgo su matrimonio como lo haría en mayor grado si para satisfacer dicha necesidad sexual buscara una aventura.

Otro de los estereotipos que este estudio intenta desmontar es el de considerar que el cliente de la prostitución no se preocupa por la situación vital de la prostituta. Un 36% de los clientes de la prostitución, y siempre según indica el estudio de Huschke y Schubotz, sí dice preocuparse por el bienestar de la trabajadora sexual.

Tampoco es cierto que el hombre que recurre a la prostitución lo haga de manera despreocupada. Es más, a muchos les incomoda la sensación de llevar una especie de vida oculta. El miedo a que amistades o familia puedan descubrirlos son otra de las razones que impiden que el hombre pueda disfrutar a placer de la experiencia de contratar los servicios de una trabajadora del sexo.

El exceso de gasto, el miedo a las ETS, la falta de conexión emocional y hasta un cierto sentimiento de vergüenza son, según el estudio de Huschke y Schubotz, otras de las cuestiones que hace que para muchos hombres el uso de la prostitución sea, en determinados momentos, una experiencia menos placentera de lo que podrían haber considerado a priori.