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Proyecto municipal para empoderar prostitutas transexuales

Carolines es el nombre del proyecto que, presentado por el Ayuntamiento de Barcelona el pasado martes día 10, reúne un conjunto de medidas de apoyo y acompañamiento que sirvan para mejorar la situación de aquellas mujeres transexuales que ejercen la prostitución en la capital catalana.

Laura Pérez, concejala de Feminismos y LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona, fue la encargada de presentar este programa que, siendo pionero en la voluntad de empoderar a las prostitutas transexuales, pretende entrar en funcionamiento en 2018.

La concejala barcelonesa hizo la presentación del Programa Carolines acompañada por Sabrina Sánchez, trabajadora sexual y miembro de la asociación Aprosex, y por Belén Camarasa, activista transexual y técnica de reinserción laboral.

El nombre de este proyecto que persigue el empoderamiento de las prostitutas trans barcelonesas procede del nombre que en el viejo Barrio Chino se daba en los años treinta y cuarenta del pasado siglo a los travestidos.

El Programa Carolines, que es fruto de un informe encargado a la Universidad de Vic y a la consultora Spora Sinergias, hace hincapié en la necesidad de ofrecer formación e información a las mujeres transexuales que ejercen la prostitución y a los profesionales de la administración (policías y sanitarios, fundamentalmente) para que puedan realizar mejor su tarea de acompañamiento.

Sabrina Sánchez, conocedora de primera mano de los problemas a los que suelen enfrentarse las trabajadoras sexuales trans, valoró ese interés del Programa Carolines por la formación de sanitarios. Sánchez destacó cómo en muchos Centros de Atención Primaria se desconoce cómo tratar correctamente a las prostitutas transexuales. Y dijo más: muchos profesionales médicos, además, cambian su actitud cuando conocen el oficio de las prostitutas transexuales que acuden a sus consultas solicitando ayudas.

Sánchez denunció también en su intervención que tampoco los Cuerpos de Seguridad del Estado propician con su comportamiento que las prostitutas transexuales de Barcelona puedan considerarse a sí mismas unas ciudadanas más. Las multas reiteradas o sin motivo, denunció Sánchez, propician la desconfianza de las trabajadoras sexuales trans hacia los cuerpos policiales que “te tendrían que cuidar como ciudadana que eres”. Por suerte, destacó Sánchez, la llegada a la Alcaldía de la ciudad de Ada Colau puso fin a las sanciones a las prostitutas y situaciones como las que la propia Sánchez llegó a revelar muy plásticamente. “Un solo agente”, afirmó Sánchez en la presentación del Programa Carolines, “multaba a la misma prostituta hasta catorce veces, has cuando bajaba solamente a tirar la basura”.

Lo que el Ayuntamiento de Barcelona se propone al aplicar el Programa Carolines es facilitar asesoramiento y asistencia letrada a las mujeres transexuales que ejercen trabajos sexuales. Para ello, el ayuntamiento barcelonés ofrecerá un servicio de acompañamiento jurídico que, por un lado, garantice el acceso a la justicia y, por otro, empodere a las prostitutas transexuales afectadas a través de la agencia ABITS (Abordaje Integral del Trabajo Sexual) y de la Oficina de la No Discriminación (OND), servicios ambos municipales.

Con la aplicación del Programa Carolines, el Ayuntamiento de Barcelona persigue también el mejorar la situación de las prostitutas transexuales durante el ejercicio de su profesión o, en su caso, proporcionar a las trabajadoras sexuales trans la posibilidad de acceder a otras oportunidades laborales mediante la colaboración de ABITS, Barcelona Activa y entidades del sector terciario.

Conseguir la inserción laboral de las prostitutas trans y hacerlo potenciando las cláusulas de contratación responsable serán, también, dos de los objetivos que el Ayuntamiento de Barcelona pretende hacer realidad mediante la aplicación del Programa Carolines.

El Programa Carolines, concluyó Laura Pérez, intenta ser una muestra más del trabajo de un equipo de gobierno municipal que quiere apostar de manera clara y decidida por trabajar en el terreno de las políticas de prostitución desde la perspectiva de los derechos y no desde la perspectiva de la ocultación o la sanción.