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Aumenta la prostitución en las carreteras de Girona

Los números de los Mossos d’Esquadra hablan de 76 prostitutas ejerciendo su oficio en los arcenes de las carreteras de la provincia de Girona. El Alt Empordà y la Selva son las comarcas en las que trabajan la mayor parte de las chicas. Éstas, en su mayoría rumanas, escogen los arcenes de carreteras como la N-II, la N-260, la C-260 (que comunica Figueres y Roses) o la C-35. Las dos carreteras que, según datos proporcionados por el cuerpo policial, concentran hasta el 80% de las mujeres que ejercen la prostitución en las carreteras de Girona, son las dos carreteras nacionales citadas.

Pese a las prohibiciones y las sanciones impuestas (se llegaron a abrir más de mil expedientes sancionadores), la prostitución a pie de carretera ha seguido ejerciéndose desde que en el verano del 2013 se iniciara la operación Voral. Las autoridades, que reconocen que pocas de esas sanciones se han cobrado, han informado sobre cómo se ha producido, por su parte, un cambio de estrategia.

Al principio, afirman, se multaba de manera indiscriminada tanto a prostitutas como a clientes. En la actualidad, los Mossos d’Esquadra (siempre según información proporcionada por el mismo cuerpo) han optado por dar a las prostitutas que trabajan en las carreteras de Girona el trato de víctimas. Es decir: que se las identifica, se las informa y se les pide que se aparten de la carretera. El cuerpo de policía autonómico catalán sostiene que es la desobediencia por parte de las prostitutas la que, finalmente, determina que éstas sean sancionadas.

Los Mossos d’Esquadra recalcan en sus manifestaciones que en la actualidad se pretende ejercer la presión sancionadora sobre los clientes de la prostitución. Poner trabas a la demanda es el método escogido por la policía autonómica catalana para impedir la proliferación de la oferta y, en la medida de lo posible, reducir su número y acabar con ella.

Según sostiene el jefe de la Región Policial de Girona, Josep Milan, en una información recogida por el diario La Vanguardia la actuación policial tiene una incidencia relativa a la hora de poner coto a la prostitución en las carreteras. Los motivos esgrimidos por Milan son dos. Uno: no resulta factible mantener una patrulla policial fija en un lugar a la espera de que lleguen los clientes. Dos: la legislación al respecto tiene, a su decir, lagunas que imposibilitan que la acción policial resulte más efectiva.

La normativa que en la actualidad se aplica es la determinada por la Ley 4/2015 (la popularmente conocida como “ley mordaza”). Según dicha ley, muy criticada en el momento de su entrada en vigor por diferentes asociaciones especializadas en la defensa de los derechos de las prostitutas, se puede sancionar a aquellas personas que demanden servicios sexuales en lugares cercanos a escuelas o parques infantiles. También se puede sancionar, según la mencionada ley, a quien ponga en riesgo la seguridad vial.

Milan pide otra regulación legislativa más efectiva y proporciona más datos sobre el ejercicio de la prostitución en la provincia de Girona. En la provincia de Girona, señala, hay 24 prostíbulos abiertos con licencia y permiso. Los prostíbulos de la provincia, sostiene el jefe de la Región Policial de Girona, son regularmente inspeccionados. En 2016, sin ir más lejos, recibieron 39 denuncias. Dichas renuncias eran todas de carácter administrativo. Los locales incumplían alguna normativa o tenían algún tipo de deficiencia.

Durante el pasado año, señala también Milan, dos personas fueron detenidas por proxenetismo en la provincia de Girona.