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¿Cómo era la prostitución en el Antiguo Egipto?

De vez en cuando hemos reservado en este blog un espacio a algún artículo que ha servido para conocer cómo era la prostitución en un momento determinado de la historia y en un lugar concreto. Gracias a estos artículos hemos podido conocer cómo los nazis utilizaron servicios de prostitución durante la Segunda Guerra Mundial para impedir que se extendieran las enfermedades de transmisión sexual, cómo actuó el franquismo en lo referente a la prostitución o quiénes fueron las llamadas mujeres de solaz, mujeres que, secuestradas por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, eran obligadas a prostituirse, convirtiéndose en esclavas sexuales.

La prostitución ha existido desde tiempos inmemoriales. Quizás por eso (y quizás con excesiva ligereza) se la ha llamado el oficio más antiguo del mundo. Tantos siglos de historia han permitido sin duda que existan tantas prostituciones como circunstancias históricas concretas. Dentro de la misma época, además, han existido y existen diferentes tipos de prostitución. Lo venimos resaltando en muchos de nuestros post y no cesamos de insistir en ello. No hablamos de lo mismo cuando hablamos de una escort de lujo que voluntariamente ha escogido convertirse en una auténtica maestra del placer que cuando lo hacemos de una esclava sexual reclutada con engaños y coacciones en las calles de una barriada de Níger. Por eso creemos que es importante conocer. Conocer el presente y conocer el pasado. Como suele decirse, saber de dónde venimos es fundamental para saber adónde vamos. Además, si queremos realizar un debate completo y sereno sobre la prostitución (algo que, de manera cíclica, siempre vuelve) deberemos saber exactamente qué es, cómo se ha ejercido a lo largo de la historia y, por supuesto, cuántos tipos de prostituciones pueden darse dentro de la misma sociedad.

Con el ánimo de enriquecer dicho debate y, sobre todo, para ampliar nuestros conocimientos sobre lo que ha sido la prostitución a lo largo de los siglos y cómo se ha ido ejerciendo, vamos a ir realizando, en los próximos tiempos, algunos artículos de carácter histórico en los que vamos a explicar cómo era la prostitución en un determinado momento de la Historia y en un lugar concreto. Este artículo de hoy, primero de esa pequeña serie, queremos dedicarlo a la prostitución en el Antiguo Egipto.

Fuentes de segunda mano

Para hablar de la prostitución en el Antigo Egipto lo primero que hay que tener en cuenta es que es difícil contar con fuentes documentales de primera mano. La inmensa mayoría de lo que podemos conocer sobre el ejercicio de la prostitución en el tiempo de los faraones nos llega contado por los autores griegos y romanos. ¿Hasta qué punto son fiables dichas fuentes? ¿Hasta qué punto algunos de esos textos no son fruto de la imaginación de sus autores? Dar respuesta a estas preguntas no es sencillo. Nos limitaremos a contar lo que se nos ha contado.

Sabemos, por ejemplo, que a las prostitutas se las llamaba kat tahut. La palabra kat significa vulva. En los papiros y murales egipcios, las prostitutas eran identificadas por diferentes elementos de carácter erótico como pueden ser las pelucas o la flor de loto o por la actividad que estaban realizando, que podía estar directamente relacionada con la danza o la música.

Hay autores especializados en la época que hablan de cómo la prostituta en el Antiguo Egipto venía a ser una mezcla de prostituta, bailarina y sacerdotisas. En la prostituta del Antiguo Egipto confluían elementos que tenían que ver con el erotismo, la sexualidad, la magia, la religión o la música. Así, la prostituta en el Antiguo Egipto vendría a ser, al decir de estos autores, algo semejante a lo que las hetairas eran en la Grecia clásica, es decir, una mujer dotada de una elevada formación cultural. Esto implicaría que, en el Antiguo Egipto, las prostitutas (o al menos algunas prostitutas) pudieran ser tratadas, muy probablemente, con una cierta consideración y respeto. La prostituta en el Antiguo Egipto, así, podría ser considerada una especie de escort de lujo, una mujer que no sólo ofrece sexo, sino que también ofrece compañía, entretenimiento o diversión.

Esta mujer, además, adoraba a un dios muy particular: el dios Bes. Representado como un genio enano, barbudo y con melena que enseña la lengua y que en ocasiones muestra un gran falo erecto, el dios Bes, además de ser un dios protector del hogar y los niños, era asociado al placer sexual y al amor. La adoración a este dios de mujeres que se dedicaban a determinadas actividades artísticas se llegaba a plasmar, incluso, físicamente. No son pocas las representaciones de bailarinas en las que éstas aparecen con un pequeño tatuaje de este dios en sus muslos.

El papiro erótico de Turín y las casas de cerveza

La historiografía de la prostitución en el Antiguo Egipto aparece salpicada de informaciones que no siempre pueden ser consideradas como ciertas. ¿O podemos considerar como cierto lo que cuenta el autor griego Herodoto cuando cuenta que el faraón Keops (2570 a.C.) obligó a prostituirse a su propia hija para destinar lo recaudado por ella como prostituta a financiar la construcción de la gran pirámide? En ese mismo texto, Herodoto cuenta cómo la hija de Keops pedía un bloque de piedra tras cada encuentro y que, gracias a eso, se pudo construir una pirámide de 50 metros de base y 30 metros de altura. ¿Lo creemos? Hay autores que niegan estos hechos y que incluso llegan a negar la existencia misma de la prostitución en el Antiguo Egipto.

La opinión de estos últimos autores podría verse desautorizada por la existencia de lo que se conoce como el “papiro erótico de Turín”. Este papiro, fechado hacia el 1500 a.C. (es decir hacia finales del Imperio Nuevo), está conservado en el Museo Egipcio de Turín y muestra doce viñetas con representaciones explícitas de otras tantas posturas sexuales. Según los estudiosos del papiro erótico de Turín, estas escenas directamente pornográficas se desarrollan en el interior de un prostíbulo de Tebas.

Hay autores que relacionan también el ejercicio de la prostitución en el Antiguo Egipto con las llamadas “casas de cerveza”. Las “casas de cerveza” vendrían a ser algo así como nuestros actuales bares, es decir, lugares a los que iban hombres y mujeres (en este sentido hay que considerar que la antigua sociedad egipcia era bastante igualitaria) a charlar y, por supuesto, a beber. Una “casa de cerveza”, pues, no era en sentido estricto un prostíbulo ni un lugar en el que ejercer la prostitución, pero sí podían convertirse (al menos algunas de ellas) en lugares a los que las meretrices del Antiguo Egipto acudían en busca de clientes.

Los restos arqueológicos han ayudado a conocer las características principales de alguna de estas “casas de cerveza”. En Deir el-Medina, por ejemplo, un poblado ubicado frente al Valle de las Reinas y cercano al Valle de los Reyes y en el que vivían los artesanos y obreros del Antiguo Egipto, se han encontrado restos de lo que parece ser un viejo burdel egipcio o, lo que vendría a ser lo mismo, una “casa de cerveza” que serviría para que hombres y prostitutas contactaran entre ellos.