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Ámsterdam prohíbe las visitas turísticas guiadas a su Barrio Rojo

En este rincón hemos prestado atención en más de una ocasión a lo que, relacionado con el ejercicio de la prostitución, sucede en una capital como Ámsterdam. Hemos hablado aquí de la esperanza que muchas trabajadoras del sexo, así como el ayuntamiento de la ciudad, depositaron en My Red Light, la primera cooperativa de prostitutas holandesa, y hemos hablado también de cómo lo que parecía un positivo e inclusivo proyecto se veía condenado al fracaso. Al hablar de dicho proyecto y de su fracaso citábamos el que sin duda es uno de los más famosos barrios del mundo cuando de prostitución se habla: el Barrio Rojo, un barrio en el que las trabajadoras del sexo ofrecen sus servicios desde escaparates o vitrinas. Cualquier turista que visita Ámsterdam acaba, tarde o temprano, visitando este famoso barrio.

Pero el Barrio Rojo no es sólo un barrio dedicado a la prostitución, los bares de striptease y a los sex shops. En este popular y atractivo barrio surcado por canales y repleto de bares tradicionales también vive gente. Y la gente que allí vive está cansada de ver alterada su vida por la presencia masiva de turistas. Dicha presencia ha sido una constante en este barrio de la capital holandesa durante décadas, pero el hecho de que en 2018 el ayuntamiento autorizara los tours turísticos por el popular barrio no ha hecho sino convertir dicha presencia turística en un verdadero problema para las residentes.

No en vano, según datos aportados por el ayuntamiento de la ciudad, cada hora se detienen una media de 10 grupos guiados en la Oudekerksplein, en pleno corazón del Barrio Rojo. En las horas punta, en esa zona tan concreta de la capital holandesa pueden llegar a coincidir hasta 48 grupos de turistas. Esa alta concentración de personas, lógicamente, implica un incremento notable de ruido, molestias y basura, algo que los vecinos del barrio han denunciado reiteradamente. Ahora, por fin, parece que las autoridades políticas de la capital holandesa van a atender sus reivindicaciones.

El pasado miércoles 20 de marzo, el ayuntamiento anunció la prohibición de las visitas guiadas al Barrio Rojo. Con ello, afirman fuentes del ayuntamiento, se pretende no sólo poner fin a los problemas provocados por el turismo masivo, sino también promover el respeto a las trabajadoras sexuales. Udo Kock, concejal progresista, llegó a afirmar que “ya es hora de dejar de ver a las trabajadoras sexuales como una atracción turística”.

¿Y qué piensan las trabajadoras sexuales al respecto? En la mayor parte de los casos, las trabajadoras sexuales que trabajan en los escaparates del Barrio Rojo de Ámsterdam se muestran favorables a la medida emprendida por el ayuntamiento de su ciudad. Después de todo, afirman, la presencia masiva de turistas en el barrio no es buena para su negocio. Al haber mucha gente frente a los escaparates, los clientes de verdad se cohíben y renuncian a contratar los servicios de las trabajadoras sexuales.