Prohibiciön de la publicidad de la prostitución

La prohibición de la publicidad de la prostitución en España

Abolir la prostitución es uno de los objetivos ideológicos del PSOE a medio plazo. Lo han reiterado muchas de sus portavoces y aparece recogido en sus programas. Sin llegar a crear una ley explícita que penalice la prestación de servicios sexuales a cambio de dinero, el Gobierno de coalición presidido por Pedro Sánchez va dando pasos en pos de la abolición del que tradicionalmente se ha llamado “el oficio más antiguo del mundo”. Uno de esos pasos es el de la prohibición de la publicidad de la prostitución.

Todos los medios de comunicación del país recogían el pasado 25 de mayo la noticia. El titular que podría resumirla sería el siguiente: “La Ley del Solo Sí es Sí prohibirá los anuncios de prostitución“.

La inclusión de una enmienda a ultimísima hora en el texto de la ley en la que se hablaba de prohibir anuncios de prostitución fue solo una sorpresa a medias.

Los dos partidos que forman la coalición de gobierno, PSOE y Unidas Podemos, habían discutido en las semanas precedentes a raíz del contenido de la Ley de Libertad Sexual. Convertida en objetivo personal de la ministra Irene Montero, el proyecto de ley había provocado fuertes disensiones en el seno de la coalición gubernamental.

Las dos cabezas visibles de las dos posturas, la de la podemita ministra Montero y la de la socialista Carmen Calvo, mantienen posturas distanciadas sobre cómo debe tratarse este tema.

Estas disensiones no solo existen dentro del Ejecutivo. También se dan en el seno del movimiento feminista. La gran mayoría de las feministas optan por la prohibición y el abolicionismo. Otras, por su parte, lo hacen por la regulación. En Unidas Podemos, por ejemplo, y en sus confluencias, conviven las dos posiciones.

En cuanto a la postura del Ejecutivo, para evitar los daños de imagen que hubiese provocado que el proyecto de Ley de Libertad Sexual, un proyecto con un carácter marcadamente “social y feminista”, descarrilara, los socios de gobierno pactaron tratar la problemática del proxenetismo, los locales en que se ejerce el comercio carnal y la penalización o no de sus clientes en una iniciativa legislativa aparte.

Finalmente, la Ley del Solo Sí es Sí fue aprobada en el Congreso de los Diputados con 201 votos a favor, 140 en contra (los de los diputados del Partido Popular y Vox) y tres abstenciones de diputados pertenecientes del Grupo Mixto.

Prohibición de la publicidad de prostitución

Prohibición de los anuncios de prostitución

El artículo 11 de la Ley Orgánica de Garantías de la Libertad Sexual recoge que “se considerará ilícita la publicidad que utilice estereotipos de género que fomenten o normalicen las violencias sexuales contra las mujeres, niñas, niños y adolescentes, así como las que supongan promoción de la prostitución en los términos establecidos en la Ley 34/1998, de 11 de noviembre, General de Publicidad”.

¿Hasta qué punto este redactado supondrá, de forma efectiva, una modificación de la Ley General de Publicidad? La respuesta no parece clara. Los impulsores y defensores de estos cambios legales sostienen que, cuando la ley entre en vigor, se considerarán ilícitos los anuncios:

  • Que promuevan la prestación remunerada de servicios sexuales.
  • Que presenten a las mujeres de forma vejatoria “bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados que contribuyen a generar violencias machistas”.
  • Que contribuyan a generar violencia o discriminación en cualquiera de sus manifestaciones sobre menores de edad y que fomenten “estereotipos de carácter sexista, racista, estético, homofóbico, transfóbico o por razones de discapacidad”.

¿El sugar dating también estará englobado en esta prohibición?

Abolición de la prostitución

Prostitución en España y Ley General de Publicidad

El debate sobre si prohibir o no la publicidad sobre prostitución en España no es actual. Ya se debatió sobre este tema cuando, hace una década, se propuso (y se consiguió) prohibir los anuncios de contactos en la prensa escrita. Algunos de los argumentos utilizados entonces tanto a favor como en contrar de la medida se repiten ahora.

El primero de ellos tiene que ver con el carácter no ilegal de la prostitución en España. Y es que en nuestro país no es ilegal prestar servicios sexuales remunerados siempre que dicha prestación se realice de una manera libre y sin ningún tipo de coacción.

Sí son ilegales la de los menores de edad, la de las personas discapacitadas, el proxenetismo y la trata de personas para su explotación sexual.

No existiendo regulación para ella, la prestación de servicios sexuales a cambio de una remuneración económica puede practicarse siempre que no exista explotación de la persona que se prostituye ni lucro de terceros.

Pese a estas consideraciones, el Consejo de Estado, órgano consultivo supremo del Gobierno, avaló en un informe fechado en marzo de 2011 la prohibición de los anuncios de sexo y de todos aquellos que, en la prensa escrita, estuvieran relacionados con la prestación se servicios sexuales.

Por un lado, el Consejo de Estado reconocía el hecho de que la prestación de servicios sexuales a cambio de dinero era una actividad “tolerada”. Por otro, consideraba que, en su opinión, resultaba “adecuado prohibir o restringir su difusión”.

El mencionado órgano consultivo opinaba también que dicha prohibición perseguía “un bien legítimo” que habría de servir «para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños».

La Ley General de Publicidad, por su parte, no recoge ninguna prohibición expresa de la publicidad de la prostitución. Tampoco recoge ningún tipo de habilitación especial para que dicha habilitación se produzca. Debe ser una norma jurídica con rango de ley, pues, la que la establezca. Y ésa es la misión que, al parecer, debe cumplir la enmienda introducida a última hora en la Ley del Solo Sí es Sí.

Irene Montero

Críticas a la prohibición de la publicidad de la prostitución

Las medidas y leyes que desde el Gobierno se están impulsando para alcanzar el objetivo de abolir la prostitución no están siendo bien recibidas por todos los partidos políticos ni, por supuesto, por las profesionales del sector.

El último de los pasos dados en pro de la abolición ha sido la proposición legislativa para ampliar el tipo delictivo del proxeneta, de perseguir la llamada tercería locativa (figura jurídica que alude al lucro de quien proporciona un lugar en el que la persona prostituida realiza su actividad sexual) y de penar a los clientes de escorts y prostitutas.

La alianza en este sentido entre PSOE y PP parece que hace irremediable el que la mencionada proposición legislativa acabe tarde o temprano convertida en Ley. Otras formaciones políticas como Ciudadanos, ERC, Junts Per Catalunya o el Partido Nacionalista Vasco se han mostrado proclives a impulsar políticas que se alejen del abolicionismo puro y duro y persigan la regulación.

Uno de los argumentos más comunes utilizados contra las medidas que persiguen la abolición de la prostitución es el que dichas medidas no consiguen que el comercio carnal desaparezca. Lo único que se consigue en la mayoría de las situaciones, recalcan los detractores de dichas medidas, es que las condiciones en que las prostitutas ejercen su oficio empeoren notablemente.

Prohibir los anuncios de escorts, por ejemplo, impide el que mujeres independientes adultas escojan, de una forma completamente autónoma, libre y sin coacciones, comerciar sexualmente con su cuerpo. La pregunta que muchos críticos y críticas del abolicionismo se hacen es: prohibiéndoselo… ¿se está garantizando su libertad sexual?

La aplicación en Estados Unidos de las leyes SESTA Y FOSTA, impulsadas hace pocos años por la Administración Trump para castigar penalmente a las webs de anuncios de prostitución, no ha servido, por ejemplo, para acabar con ésta. Tampoco ha sido útil para mejorar las condiciones laborales y de vida de las trabajadoras sexuales.

Según opinan gran parte de los defensores de la regulación de la prostitución, antes de debatir sobre el tipo de medidas a adoptar y las políticas a desarrollar es necesario dejar meridianamente claro que la trata de personas es una cosa y la prestación de servicios sexuales remunerados elegida de una manera libre y consciente, otra.

Y es que de la misma manera que una mujer tiene derecho a ser protegida y defendida por la sociedad en situaciones de explotación o de abuso, sostienen los defensores de la regulación, también debería tenerlo para poder comerciar con su cuerpo si ése fuera su deseo. Poner trabas a eso (y la prohibición de la publicidad de la prostitución sería, sin duda, una gran traba) implica atentar contra su libertad personal.

Ley de libertad sexual