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Propuestas de las prostitutas barcelonesas en el debate sobre la prostitución

En los dos últimos artículos hemos reflejado la postura que los diferentes partidos políticos presentes en el Ayuntamiento de Barcelona tienen respecto al tema de la prostitución en general y sobre la prostitución callejera en la capital catalana en particular. Toca ahora reflejar lo que las trabajadoras sexuales (o al menos algunas de ellas) opinan al respecto.

Una de las voces más autorizadas dentro del mundo de la prostitución (por su conocimiento directo de la problemática y por su experiencia como activista de la causa de las prostitutas) es la de Paula Vip. Como presidenta de la asociación Aprosex y portavoz de la Assemblea d’Activistes Pro Drets sobre el Treball Sexual a Catalunya, Paula Vip rechaza el hecho de utilizar el término de prostitución como término que sirva para identificar de una manera global a todas las realidades que se dan dentro del mundo de la prostitución barcelonesa. Para la activista, hay tantas prostituciones como prostitutas. Por ejemplo, la chica que ejerce en la calle se enfrenta a una problemática completamente distinta a la que, por ejemplo, se pueda enfrentar una escort de agencia o una prostituta de lujo que, por cuenta propia, trabaje en pisos que sea suyo.

En vista a la diversidad de realidades que se dan dentro de la prostitución en Barcelona, la Assemblea defiende la opción de intentar alcanzar un pacto entre prostitutas y autoridades municipales para que, aquellas mujeres que de manera libre quieran ejercer la prostitución puedan hacerlo en un espacio determinado y dentro de un horario que, también, debería ser pactado. Ese pacto entre las autoridades municipales y las prostitutas de Barcelona debería dar como resultado el diseño de un modelo propio para la ciudad. Para Paula Vip, los establecimientos que sí funcionan en Holanda o Alemania no tienen necesariamente que resultar en una ciudad que, como Barcelona, es muy diferente a las ciudades holandeses o alemanas.

Paula Vip defendió también la idea de eliminar las sanciones recogidas en la ordenanza municipal de civismo de Barcelona. La sanción, bien sea a la propia prostituta directamente, bien al propio cliente, acaba afectando a aquélla, que pierde la posibilidad de prestar servicios a esos clientes sancionados y viendo afectado su modo de ganarse la vida.

Este punto ha sido defendido también por Xesca Muñoz, responsable del área de empoderamiento económico de la Fundación SURT. Esta entidad, que trabaja por la inserción laboral de las prostitutas en Barcelona, atiende cada año a una cincuentena de mujeres que acuden a SURT con la idea de abandonar la prostitución. Según datos aportados por la misma entidad que, sin ánimo de lucro, facilita formación, rastrea empresas con las que establecer contactos de prácticas y presta atención psicológica, el 70% de las prostitutas barcelonesas atendidas por la fundación acaban encontrando un empleo ajeno al mundo de la prostitución.

Xesca Muñoz y Paula Vip, defensoras de la libertad de la mujer a la hora de escoger la prostitución como manera de ganarse la vida, recalcan la importancia fundamental de la combinación de la actuación policial y de la ayuda de aquellas prostitutas de Barcelona que trabajen libremente a la hora de conseguir que las chicas que ejerzan la prostitución en Barcelona bajo coacciones o amenazas puedan ser liberadas del yugo de la explotación y la trata. Las de estas mujeres es, sin duda, otra forma de prostitución: la que nadie desea, la que nace del más absoluto desprecio a los derechos humanos, la que debe ser perseguida para, de ese modo, impedir que aquellos que se arrogan el papel de defensores de una moral pública tan difusa como tantas veces falsa acaben arrogándose el derecho a decidir a qué puede o no dedicarse una mujer.