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Madame Claude: un film sobre la vida de la famosa proxeneta

En diciembre de 2015 publicábamos en nuestro blog una noticia en la que informábamos sobre el fallecimiento el día 19 de dicho mes de la que había sido, sin duda, la más célebre madame francesa: Madame Claude.

En aquel artículo sobre el fallecimiento de Madame Claude informábamos de cómo Fernande Grudet (pues ésa era el nombre real de esta mujer) había llegado a ser directora de una red de prostitución formada por unas 500 chicas y unos cuantos chicos, y de cómo se había hecho célebre por prestar sus servicios de proxeneta a importantes personalidades del mundo de la política y los negocios, tanto extranjeros como, se supone, franceses.

Y decimos que se supone porque, en sus memorias, esta dama evitó nombrar a cliente francés alguno. Sí nombró, sin embargo, a personajes como Giovanni Agnelli (director de la Fiat), el Sha de Persia o el por lo que se cuenta fogoso y reiteradamente adúltero Presidente de los Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy.

En el mencionado artículo comentábamos cómo, en determinados círculos del stablishment francés, se comentaba que esta intrigante mujer utilizaba los secretos que sobre tan distinguida clientela le contaban sus pupilas para trasladarlos a los servicios secretos franceses y, de ese modo, contar con su protección.

Esa protección fue la que, seguramente, le permitió esquivar durante mucho tiempo las duras penas que recaían sobre las personas acusadas de proxenetismo. Eso no impidió que, convertido en Presidente de la República Valéry Giscard d’Estaing, Fernande Grudet tuviera que “exiliarse” en los Estados Unidos. El político conservador, alcanzado el poder, decidió endurecer la persecución del proxenetismo.

Regresada a su país, en 1985 fue condenada a cuatro meses de prisión la que otrora había sido el símbolo de la prostitución de lujo en Francia. El tiempo pasado entre rejas no le impidió, una vez cumplida su pena, reestructurar y relanzar su negocio. Eso volvió a llevarla a prisión en 1992.

Finalmente, Madame Claude murió alejada del mundo de la prostitución y en condiciones muy humildes, lejos de todo el glamour en el que otro tiempo había vivido.

‘Madame Claude’, una película feminista

Esta azarosa vida fue llevada al cine en una película que fue estrenada el pasado año, en 2021. Sylvie Verheyde, nacida en París en 1967 y autora de títulos como Stella, Amour de femme o Sex Doll, entre otros, es la directora de Madame Claude, pues ése es el título del film.

Al hablar de su película, la cineasta francesa explicó que la figura de la famosa madame le había servido para evocar cosas sobre la condición femenina que la figura de una heroína positiva como Marie Curie, por poner un ejemplo, no le hubiese permitido evocar.

Así lo explicó en su día Verheyde en una entrevista concedida a L’Express, publicación que no dudó en calificar el film como “un análisis sombrío y feminista de un combate en el seno de un universo machista”.

Sin duda, no todos los espectadores y espectadoras hicieron de esta película la misma lectura en clave feminista que hizo L’Express. Para muchas feministas, la figura de la famosa proxeneta francesa fue en todo momento una figura moralmente reprobable.

Entre los actos que podían servir de testimonio de esa falta de moralidad de la cineasta encontramos éste: la insigne dama obligaba a muchas de sus pupilas a someterse a operaciones de cirugía estética para que de ese modo se ajustaran a su canon de belleza.

Después, una vez conseguido el objetivo, las ofrecía a hombres a cambio de un 30% de lo que dichos hombres pagaran a esas chicas a cambio de sus servicios eróticos.

Claude, que odiaba la palabra proxeneta, rechazaba todo tipo de críticas que pudieran verterse sobre su actividad profesional alegando que ella, más que una vendedora de sexo, era una vendedora de fantasías.

Este film ha servido desde su estreno para poner sobre la mesa el debate sobre la prostitución de lujo, sus límites y su presunta inmoralidad.

La marca Guy Laroche se ha destacado por defender la prostitución de lujo como una actividad que “dio lustre a Francia”. Por eso (y porque fue la casa encargada del vestuario del film dirigido por Sylvie Verheyde), la maison se ha posicionado en el debate diciendo que, a la hora de hablar de prostitución, “no hay que mezclar las cosas”.

Según la marca francesa, los negocios de Madame Claude y, por tanto, todos aquellos que tienen que ver con la prostitución de lujo, son negocios que parten de una iniciativa: la de aquellas mujeres que “deciden vender su cuerpo” con absoluta libertad.