Sexhop Online

Pautas para clientes de servicios sexuales

No debería hacer falta, pero nunca viene mal recordar de tanto en tanto a todas aquellas personas que deciden contratar los servicios de una profesional del sexo que, como todo servicio, los servicios sexuales se rigen también por unas pautas, por unas normas y por unas condiciones.

Después de todo, la relación sexual con una profesional del sexo es un simple intercambio comercial. Lo mejor es que este intercambio se realice manteniendo en todo momento la educación y siguiendo las pautas de comportamiento correctas. Un trato afable por parte del cliente facilita que la relación sea más relajada y, con ello, más placentera.

No hay que olvidar nunca que la profesional del sexo es una persona que vende un servicio. Quien contrata ese servicio debe tener meridianamente claro lo que contrata. Aclarar dicho aspecto telefónicamente es esencial para que no se produzcan malentendidos.

Todo malentendido puede dar lugar a una situación incómoda una vez iniciada la relación. Por eso hay que aclarar previamente no sólo los servicios, sino también las tarifas, el tiempo y el lugar de realización del servicio. Aclarar si pertenece a una agencia o no puede ser importante para el cliente. También lo puede ser exponer los gustos sexuales y las prácticas preferidas del mismo. Puede darse el caso de que la profesional elegida por una fotografía no tolere la práctica sexual que el cliente, telefónicamente, proponga. En ese caso, lo mejor que puede hacer el cliente es no insistir. Hay más profesionales en el mercado y, seguramente, alguna habrá en él para quien la realización de la práctica propuesta no suponga problema alguno.

El pago debe realizarse siempre al inicio de la cita. Preferentemente, en un sobre abierto. Las formas son importantes. La puntualidad, también. Una vez iniciada la relación, el cliente debe tratar a la profesional del sexo con todo el respeto que una persona merece. La embriaguez no es una forma de respeto. Acudir a una cita embriagado o drogado conlleva una forma de ofensa.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos, es fácil que la contratación de una prostituta de lujo se convierta en una grata experiencia digna de ser repetida.