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Red Light Secrets Museum

Museo de la Prostitución de Ámsterdam

Si algún lugar tenía que ser pionero en la creación de un museo de la prostitución ése lugar tenía que ser Ámsterdam. La fama mundial de su Barrio Rojo y las tolerantes leyes del país respecto a la prostitución, así como las diferentes iniciativas destinadas a mejorar las condiciones de vida de las mujeres que ejercen en él la prostitución, asuntos todos ellos de los que ya hemos hablado en más de una ocasión en este blog, ha convertido a Ámsterdam en una especie de capital simbólica de la prostitución.

Cuando se fundó el Museo de la Prostitución de Ámsterdam, hace de eso poco más de cinco años, la intención era que el mismo sirviera para desmitificar la prostitución y su ejercicio. Dejar que un visitante del museo, por ejemplo, se siente en una de las sillas en las que las prostitutas, dentro de los famosos escaparates del Barrio Rojo, se sientan, puede ser una buena manera de hacer que el visitante se sienta “al otro lado”, que pueda acercarse, aunque sea mínimamente, a la experiencia de ser contempladas como objetos de venta que pueden experimentar las mujeres que, en esos escaparates, ejercen su profesión.

El Museo de la Prostitución de Ámsterdam posee, entre otros atractivos, el de mostrar al visitante una sala BDSM completamente equipada. Quien entra en dicha sala puede contemplar desde cadenas y esposas hasta látigos y bozales metálicos, pasando, también, por una celda completamente insonorizada que, en los juegos BDSM, sirve para encerrar al sumiso o esclavo y para mantenerlo atado. La visión de esta sala y las explicaciones sobre ellas pueden servir para que una persona no amante del BDSM que visite el Museo de la Prostitución de Ámsterdam pueda acercarse a la comprensión de lo puede buscar, por ejemplo, una persona que contrate los servicios de una Ama para, frente a ella, comportarse como un absoluto y obediente sumiso.

En el Museo de la Prostitución de Ámsterdam el visitante puede, también, contemplar una réplica de cómo son las habitaciones que se puede encontrar un cliente que contratara a una prostituta en los escaparates del Barrio Rojo. Estas habitaciones, tal y como se contempla en el museo, son pequeñas y están adornadas muy escuetamente: tienen una cama pequeña, un enorme espejo en la pared, una lámpara de neón y un lavabo.

Para mostrar que existe otro tipo de prostitución algo más lujosa que la que se ejerce en los escaparates del Barrio Rojo, el Museo de la Prostitución de Ámsterdam muestra también un tipo de alcoba mucho más elegante y que podría servir de modelo para que el visitante del museo se haga una idea de cómo son las habitaciones que se alquilan en los clubs más elegantes y que, además de un gran lecho, tienen o pueden tener amplias bañeras (con o sin jacuzzi) y televisión.

Quienes visitan el Museo de la Prostitución de Ámsterdam también pueden visionar un documental en el que puede contemplarse cómo es, en buena parte, el día a día de las prostitutas del Barrio Rojo. Con dicho vídeo se intenta, de alguna manera, normalizar ante los ojos del visitante lo que es el libre ejercicio de la prostitución y hacer ver a ese visitante que, si el ejercicio de la prostitución ha sido elegido libremente, ésta es un oficio tan respetable como los otros. Así, en ese vídeo aparece la lavandería que lava las sábanas de muchos de esos escaparates, la cafetería que les lleva el desayuno, la pastelería, la peluquería en la que muchas de ellas se cortan el pelo y se peinan…

El Museo de la Prostitución de Ámsterdam o Red Light Secrets Museum está ubicado en una casita del siglo XVII en Oudezijds Achterburgwal, 60; en pleno Barrio Rojo. Abre de 10 de la mañana a las 12 de la noche y la entrada, si se compra por la página web del museo, vale 10 euros.