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Multas para prostitutas y clientes en Melilla

En algunos lugares más que en otros, parece que el cerco sobre prostitutas y clientes de la prostitución se ha convertido en la obsesión de muchos alcaldes y dirigentes políticos. A esta escalada de represión sobre el ejercicio de la prostitución y su consumo se ha sumado recientemente la Asamblea de la Ciudad Autónoma de Melilla. Este órgano, regido por el Partido Popular, ha aprobado con los únicos votos a favor de los concejales de dicho partido el “Reglamento para la Garantía de la Convivencia y la Protección del Espacio Urbano”.

Según este nuevo reglamento de convivencia ciudadana para la Ciudad Autónoma de Melilla quedarán prohibidas “las prácticas sexuales y el ofrecimiento, solicitud, negociación y aceptación directa o indirecta de servicios sexuales en la vía pública cuando éstas afecten a la convivencia ciudadana”.

¿Qué factor determinará, según este reglamento, que una actividad afecte o no a la convivencia ciudadana? El reglamento votado y aprobado por el PP de Melilla (El PSOE se abstuvo, al igual que la Coalición por Melilla, mientras que el Partido Populares en Libertad votó en contra del mismo) ubica el límite de lo ilegal en una frontera mesurable en metros. En concreto, serán 200 los metros que deben mediar entre las actividades propias de la prostitución y anteriormente reseñadas y aquellos “centros docentes, educativos, parques infantiles, zonas residenciales o de cualquier otro lugar en el que se realicen actividades comerciales o empresariales”.

La sanción que merecerá el ofrecimiento, solicitud, negociación y aceptación directa o indirecta de servicios sexuales será de un máximo de 750 euros. Ésta es la multa que en dicho reglamento estará reservada para todas aquellas actividades que sean calificadas de “infracción leve”.

Dos son los barrios especialmente señalados en Melilla como lugares habituales de la prostitución callejera. Uno de ellos es el centro de la ciudad. El otro, el barrio del Real. Si en el primero la prostitución es una actividad ejercida tanto de día como de noche, en el segundo es una práctica más íntimamente relacionada con los horarios nocturnos.

Según apunta la Policía Nacional de la ciudad, la mayor parte de las prostitutas que ejercen su oficio en Melilla son mujeres marroquís que escogen la calle o diferentes clubs de la ciudad para captar sus clientes. Las mismas fuentes policiales recogen en un informe el hecho de que varias prostitutas se unan para alquilar un piso y poder, en él, ejercer su oficio.

Con esta nueva normativa, Melilla se convierte en una de las ciudades que, en pleno debate sobre la prostitución y su legalización, opta por el camino de la represión y la multa.