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Thalita Kum: monjas infiltradas como prostitutas

Thalita Kum puede parecer un nombre de modelo. No cuesta nada imaginar un rostro bronceado y una risueña y seductora sonrisa tras ese nombre. Sin embargo, el de Thalita Kum no es un nombre que haga referencia a una mujer. En verdad, el de Thalita Kum es un nombre que engloba a alrededor de 1.100 mujeres con unas características muy determinadas. La principal de ellas es su condición religiosa. Las 1.100 mujeres que forman parte de esa organización que, en definitiva, es Thalita Kum son monjas. Y todas ellas tienen una misión que cumplir: la de liberar a las víctimas del tráfico y la esclavitud sexual. Para conseguirlo se infiltran como prostitutas en clubs y como tal ejercen en ellos.

En la actualidad, las monjas de Thalita Kum (descrita por la misma asociación como Red Internacional de la Vida Consagrada en contra de la trata de personas) actúan en más de 80 países y su intención es abarcar más de 140. Combatir la trata de personas con fines de explotación sexual es la misión principal de esta asociación presidida por John Studzinski, vicepresidente del banco de inversión The Blackstone Group y filántropo comprometido con esta causa. Para llevar a cabo esta tarea, esta asociación, con sede en Roma, intenta promover acciones de prevención, sensibilización, protección, asistencia y denuncia de la trata, así como desarrollar programas educativos de concienciación sobre la problemática de la trata de personas.

Toda esta tarea de infiltración se desarrolla sin apoyarse en colaboración alguna por parte de gobiernos, organizaciones policiales o iglesias locales. Las monjas que llevan a cabo estas tareas de infiltración en prostíbulos no pertenecen a orden religiosa alguna y su tarea consiste en librar a las prostitutas de las garras de las mafias de trata.

En base a una idea tomada a finales de los 90, sería entre 2004 y 2008 cuando la colaboración entre la Unión Internacional de Superioras Generales y la Organización Internacional para las Migraciones permitió el desarrollo de un programa de formación que permitió crear varias redes regionales en países como Italia, Portugal, Brasil, Tailandia, Rumanía, Nigeria, Filipinas o Sudáfrica, entre otros. En 2009 se produjo una reunión mundial de dichas redes y en ese encuentro se realizó la propuesta de avanzar hacia la fundación de lo que hoy es Thalita Kum.

La organización descentralizada de Thalita Kum y su coordinación a niveles nacional, regional, continental y mundial no evita que, por encima de todo, primen tres principios que determinan el funcionamiento de la Red. Esos principios son los de solidaridad, subsidiariedad y confianza.