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María Magdalena, la santa prostituta

Una de las prostitutas más famosas de la historia está de moda. El cine ha vuelto a poner su nombre en la primera línea de la atención pública. Gracias a María Magdalena, el film dirigido por el director australiano Garth Davis y estrenado hace apenas unas semanas en las pantallas de todo el mundo, María Magdalena vuelve a estar en boca de todos. La que durante muchos siglos fue para la Iglesia Católica el símbolo de lo peor de la mujer (en contraste con el símbolo de lo mejor de ella, que fue y sigue siendo, en el imaginario cristiano, la Virgen María), la que durante siglos ha sido acusada de pecadora, adúltera y prostituta, tiene ahora unas nuevas facciones: las de la actriz estadounidense Rooney Mara. Esta joven actriz nacida en 1985 se encarga de dar vida a la célebre prostituta bíblica en un film que, en tiempos en los que se habla del papel que debe desempeñar la mujer en la Iglesia actual, pretende reivindicar la figura de una mujer que, como hemos visto, no siempre ha sido bien tratada por la Iglesia.

María Magdalena viene a engrosar la lista de las películas o novelas que han encontrado en la figura de María Magdalena a uno de sus personajes principales. Entre las películas en las que la figura de María Magdalena ha desempeñado un papel fundamental encontramos La última tentación de Cristo. El cineasta neoyorquino Martin Scorsese, autor de films de la talla de Taxi Driver, Toro salvaje, El color del dinero, El cabo del miedo o Casino, prendado por una novela del novelista griego Nikos Kazantzakis titulada La última tentación de Cristo, decidió llevarla al cine en 1988. En dicha película, en la que Willem Dafoe interpretaba a Jesús, las facciones de María Magdalena eran las de la actriz californiana Barbara Hershey. En aquel film, a Jesús, agonizante en la cruz, se le concede el favor de descolgarse de ella (le ayuda a conseguirlo un ángel que resultará ser Satán) y emprender una nueva vida. Esa vida, alejada de su papel mesiánico y de los sufrimientos propios de la Pasión, comienza cuando Jesús decide compartir su vida con María Magdalena. A los grupos católicos más integristas no les importó que todo ese argumento no fuera sino el desarrollo de un sueño/delirio tenido en la cruz por un sufriente Jesús, una última tentación que vencer para alcanzar su destino mesiánico. Para dichos grupos religiosos era demasiado herético y provocador que el personaje central de su religión, Jesús, compartiera cama con la gran prostituta de Magdala. Por eso (y por otros motivos de carácter teológico o religioso) fueron muchos los grupos católicos que, en diferentes partes del mundo, intentaron boicotear el estreno de La última tentación de Cristo y tacharon al film de Scorsese de inmoral e irreverente.

Las protestas de estos grupos fueron similares a las que se habían lanzado en el momento del estreno por parte de Jean-Luc Godard de su Je vous salue, Marie. Godard estrenó su film en 1985 y, amén de una tarta en el rostro durante el Festival de Cannes, recibió la dura y pública condena del papa Juan Pablo II por su libre y moderna interpretación que del embarazo de la Virgen María se hacía en la película de uno de los tótems de la nouvelle vague.

Evangelios y leyendas

De María Magdalena dice más la tradición que lo que dicen los Evangelios. Por ellos sabemos que María Magdalena había sido “curada” por Jesús. Por ellos sabemos también que alojó y proveyó a Jesús y sus discípulos durante su predicación en Galilea. Por ellos, también, se sabe que María Magdalena estuvo presente en la crucifixión y en la sepultura de Cristo. Y por ellos, también, se sabe que María Magdalena fue testigo de la resurrección de Cristo. O eso, al menos, es lo que sostienen los cristianos.

Más allá de esas referencias bíblicas, lo que la tradición católica cuenta sobre María Magdalena es que es la mujer adúltera a la que Jesús salva de ser lapidada y también la mujer que, en un pasaje evangélico, unge los pies de Jesús con sus cabellos.

A estas tradiciones católicas sobre la figura de María Magdalena hay que añadir algunas leyendas que, en determinadas épocas, han gozado de mayor o menor predicamento. Una de ellas hablaba de la retirada a Éfeso de la propia María Magdalena, de la Virgen María y del apóstol Juan. Según esta leyenda, María Magdalena murió en Éfeso, en la actual Turquía. Así, suyas serían las reliquias encontradas allí y trasladadas a Constantinopla en el año 886.

Posterior a esta leyenda es otra que habla de cómo María Magdalena, junto a más de setenta discípulos de Jesús, huyeron por mar de las persecuciones contra los cristianos y llegaron a una pequeña población cerca de Arlés, en la Costa Azul francesa. De allí, María Magdalena se desplazaría a Marsella, ciudad que le sirvió de base para la evangelización de Provenza. Según esta tradición, María Magdalena murió en Aix-en-Provence. Sus restos permanecerían en Saint-Maximin-la-Sainte-Baume.

El verdadero papel de María Magdalena en la vida de Jesucristo ha servido históricamente para dar pábulo a todo tipo de especulaciones que, en algunos casos, han sido trasladadas a la narrativa por autores como el ya citado novelista griego Nikos Kazantzakis en su obra La última tentación de Cristo, el premio Nobel portugués José Saramago en El Evangelio según Jesucristo o el novelista estadounidense Dan Brown con su superventas mundial El Código da Vinci. Era precisamente en esta novela, llevada al cine por Ron Howard y protagonizada por Tom Hanks y Audrey Tautou, donde se especulaba con la posibilidad de que Jesucristo se hubiera casado con María Magdalena y hubieran tenido hijos en común. Esos hijos, se especula en la novela y, con ello, en el film, formaron parte de la dinastía merovingia. Dan Brown planteaba en su novela la historia de una conspiración: la que la Iglesia Católica habría urdido para ocultar la verdadera vida de Jesús. Una vez más, María Magdalena volvía a estar en el centro de una polémica entre la Iglesia (o algunos de sus sectores) y determinados artistas o autores.

En los últimos tiempos, la Iglesia Católica ha intentado suavizar la imagen de María Magdalena alejándola de los viejos estereotipos. En tal motivación hay que encontrar la explicación del paso dado por el papa Francisco cuando, recién llegado al Papado, impulsó el proceso para nombrar santa a María Magdalena. Fue finalmente en junio de 2016 cuando la Pontificia Congregación para el Culto Divino decidió que María Magdalena se convirtiera en Santa María Magdalena y reservó para su festividad litúrgica el 22 de julio. Al dar este paso, la Pontificia Congregación para el Culto Divino quería “ensalzar la importancia de esta mujer que mostró un gran amor a Cristo y que fue tan amada por Cristo, y para resaltar la especial misión de esta mujer, ejemplo y modelo para toda mujer en la Iglesia”. Al nombrarla santa, la Iglesia convertía a María Magdalena en una especie de “apóstol de los apóstoles”.