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Alerta policial sobre el incremento de las mafias nigerianas

Durante muchos años, fueron las mujeres de origen rumano las que, en su mayor parte, engrosaban las filas de las mujeres que ejercían la prostitución en Madrid. Eso ha cambiado. En la actualidad, y en términos porcentuales, hay más mujeres nigerianas que ejercen la prostitución en Madrid que rumanas.

Se las puede ver en la calle de la Montera, en Villaverde, en la Gran Vía y en el célebre Polígono Marconi. Muchas de ellas han llegado a España tras haber sido sometidas en su país de origen con técnicas de sometimiento muy salvajes y, en ocasiones, directamente relacionadas con los ritos vudú. Los brujos y chamanes senegaleses arrancan a las mujeres “captadas” el vello púbico, el cabello e, incluso, las uñas. También las obligan, por ejemplo, a comer corazones de pollo crudos mientras beben whisky.

Muchas de las chicas nigerianas que llegan a España proceden de los barrios más deprimidos de Benin City. Algunas de ellas son sometidas a través de las mencionadas técnicas de mantenimiento; otras, por su parte, son vendidas a las redes de trata por sus propios padres o sus familias. Una vez en poder de las mafias, las chicas nigerianas son llevadas por carretera hasta Libia, cambiando de medio de transporte en más de una ocasión. Ese tiempo de transporte es aprovechado por las mafias para preparar la documentación falsa que van a utilizar en sus países de destino. Una vez llegadas a la costa de África, las chicas nigerianas captadas por las organizaciones dedicadas a la trata son llevadas a Europa a bordo de cayucos y pateras o en barcos mejor dotados. Ese viaje lo suelen realizar acompañadas de otros emigrantes ilegales.

Llegadas a las costas españolas, las chicas nigerianas son recogidas por miembros de la trama y llevadas a los puntos en los que van a tener que ejercer su oficio. Allí las colocan bajo la vigilancia de “mamis” o “madames”, prostitutas veteranas que gozan de la confianza de los cabecillas y que vigilan que las chicas recién iniciadas en el oficio no escamoteen céntimo alguno y entreguen su recaudación íntegramente a la organización para, con ello, pagar la “deuda” por haber sido traídas a Europa. La referida “deuda” oscila, según investigaciones realizadas por la Guardia Civil o por la Policía Nacional, entre 30.000 y 45.000 euros.

El sistema de funcionamiento de estas tramas de trata de mujeres nigerianas ha sido conocido, en gran parte, gracias a la realización de operaciones policiales como la conocida con el nombre de Nanga-Parbat. En esa operación fueron detenidas 89 personas. A 58 de ellas se le imputaron delitos de organización criminal, de la trata de seres humanos y de blanqueo de capitales. De todas esas personas detenidas, 43 fueron enviadas a prisión. La detención de los miembros de esta trama permitió liberar a 39 mujeres. Algunas de estas mujeres estaban encerradas en casas-cuevas de Almería.

Los ingresos obtenidos por estas tramas de trata de mujeres nigerianas eran enviados a Nigeria. Allí, los cabecillas de la trama invertían en negocios inmobiliarios, tanto en la compra de viviendas como en la de hoteles. Esta operación de blanqueo de capitales se realizaba mayoritariamente mediante el sistema conocido con el nombre de “hawala”. Este sistema consiste en que personas pertenecientes a la trama y distribuidas en distintos países se vayan entregando, en cadena, las cantidades obtenidas a través del ejercicio de la prostitución. Al entregarse el dinero de ese modo, no queda rastro alguno de él en todo su viaje desde España hasta Nigeria. El sistema de blanqueamiento de dinero utilizado por las mafias nigerianas es, en esencia, el mismo que utilizan, por ejemplo, las mafias chinas para mover por todo el mundo miles de millones de dólares y euros.

Las tramas de trata de mujeres nigerianas han sido acusadas también de incurrir en delito de falsedad documental. En algunos casos, estas mafias tramitan peticiones de solicitudes de asilo para traer a esas chicas a España para, una vez aquí, obligarlas a prostituirse.