Sexhop Online

Loverboy o el lobo disfrazado de cordero

Loverboy. Ése es el término que se utiliza en ambientes policiales para referirse a un tipo muy particular de proxeneta. Al utilizar la palabra loverboy estamos hablando de un joven más o menos apuesto y con recursos económico, el galán con el que sueñan muchas chicas jóvenes y vulnerables bien sea social, económica o emocionalmente, de ciertas zonas de países tan variados como Rumanía, Paraguay o Nigeria; en cualquier caso un anzuelo demasiado llamativo como para no picar en él. El loverboy simula establecer una relación de pareja con una de esas chicas jóvenes y vulnerables. Esas relaciones de noviazgo, ficticias, se prolongan durante todo el tiempo que sea necesario (en ocasiones más de dos años) hasta conseguir que la chica en cuestión, apartada progresivamente de la familia y de su círculo de amistades, se vuelva absolutamente dependiente del loverboy.

La táctica empleada por los loverboy para captar a sus víctimas varía dependiendo del tipo de chica a la que se pretende embaucar. Los loverboy no utilizan las mismas tácticas para captar a una joven universitaria que para captar a una joven apenas alfabetizada. La oferta de un contrato de trabajo en el extranjero suele ser el anzuelo que utilizan los loverboy para llevar a una joven universitaria al extranjero. En Nigeria, por su parte, las redes de trata de blancas de las que acostumbran a formar parte los loverboy utilizan la amenaza del vudú para doblegar la voluntad de las víctimas. En Paraguay, las redes de proxenetas prometen trabajo en el servicio doméstico; en Bulgaria, escuelas de baile inexistentes como trampolines para acceder a la fama o a una vida mejor de la que se tiene.

Traídas a España, las chicas son encerradas y sometidas a todo tipo de maltrato. La finalidad principal de dicho maltrato es doblegar la voluntad de las chicas, que, desprovistas de papeles, de relaciones y teléfono, se ven sometidas a un implacable régimen de esclavitud sexual. Llegadas a dicha situación, lo habitual es que las chicas hayan perdido el contacto con el loverboy, que probablemente la habrá vendido a un tercero. En algunos casos, sin embargo, es el propio loverboy quien se encarga de explotar a la chica captada de manera directa o a través de algún tipo de colaborador o colaboradora. No deja de ser habitual que esta colaboradora sea, en algunos casos, una chica anteriormente explotada que, por unos motivos o por otros, haya acabado convirtiéndose en la mano derecha o persona de confianza del loverboy o del proxeneta.

Las diferentes asociaciones de ayuda a las mujeres que son víctimas de las redes internacionales de trata de blancas señalan como la “recuperación” de estas mujeres para una vida fuera de la prostitución es una tarea complicada, ya que la víctima de las tretas del loverboy se encuentra desgarrada emocionalmente. Después de todo, el vínculo afectivo con su explotador había llegado a ser tan intenso como para soñar, como toda enamorada, con un futuro en común. Perder eso y comprobar que todo era un engaño y que lo que se soñaba como un dulce futuro no es sino un presente de explotación sexual implica un duro trauma para estas mujeres. Para liberarse de ese trauma el trabajo psicológico, terapéutico y grupal debe ser muy intenso.

Hace pocos días saltó a las páginas de los diarios el caso de una joven rumana que, residente en Barcelona, conoció a un compatriota suyo a través de las redes sociales. Tras iniciar con él una relación sentimental, cuando alcanzó la mayoría de edad se fueron a vivir juntos a Badalona. Tras un mes de convivencia, el joven loverboy destruyó el teléfono y documentación de la joven y, tras maltratarla física y psicológicamente, la obligó a prostituirse. Durante cinco años la joven ha sido obligada a prostituirse bajo amenazas que se hacían extensivas hacia su familia e, incluso, hacia el bebé que nació de su relación. Los medios policiales han destacado que el loverboy obligó a la joven a prostituirse incluso durante el embarazo. La intervención de la madre de la joven solicitando ayuda a la policía rumana puso en marcha un dispositivo policial que ha finalizado con la liberación de la joven. El loverboy, por su parte, ha sido detenido y acusado de delitos de trata de seres humanos, prostitución coactiva, lesiones, agresión sexual, detención ilegal, amenazas y delitos contra la integridad moral.

Como solemos apuntar en este blog, somos firmes defensores de la libertad de toda persona a la hora de decidirse a ejercer la prostitución, pero nuestra firmeza no es menor a la hora de repudiar todo lo que tenga que ver con la explotación de las personas, sea con el fin que sea.