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Una prostituta de Irlanda, en lucha contra el gobierno

Su nombre ha saltado a los medios de comunicación como el de la mujer que, en Irlanda del Norte, simboliza la oposición a la nueva ley que el gobierno del Partido Democrático Unionista pretende que entre en funcionamiento en junio para, con ella, asfixiar y perseguir el tráfico de personas. Ella se llama Laura Lee, tiene 37 años, y es prostituta y psicóloga.

Según Laura Lee, la referida ley (impulsada por el partido político citado con el apoyo de diversos grupos religiosos y feministas) supone una discriminación efectiva de todas aquellas mujeres que, de manera libre e independiente, deciden ejercer la prostitución. La mayoría de mujeres que, en Irlanda de Norte, ejercen la prostitución son, según afirma Lee, mujeres independientes, madres solteras en su inmensa mayoría (ella habla del 70%). La vinculación que el Partido Democrático Unionista hace de la prostitución y del tráfico humano es, al decir de Lee, una vinculación interesada y falseada que, en el fondo, lo que pretende es criminalizar la prestación de servicios sexuales a cambio de dinero.

El sindicato de prostitutas irlandés, el Sex Working Alliance, critica igualmente la iniciativa legislativa de los unionistas señalando que la nueva ley pondrá en peligro a los trabajadores y trabajadoras del sexo y no servirá para impedir aquello que se propone, es decir: el tráfico sexual. El hecho de que las personas que paguen por mantener una relación sexual puedan enfrentarse a una sanción penal no hará, según el referido sindicato, sino estigmatizar a los consumidores de servicios sexuales y criminalizar el ejercicio de la prostitución.

Sex Working Alliance prometió luchar contra esta ley y destacó el trabajo de las prostitutas que ejercen su oficio de manera libre señalando que en el hecho de que dos personas compartan un tiempo de sexualidad no existe acto violento alguno, por mucho que dicha relación se establezca sobre un principio de intercambio de servicios pagado monetariamente.

Laura Lee, por su parte, ha prometido hacer todo lo posible por bloquear esta ley, bien sea en los tribunales locales, bien en la Cámara de los Lores, bien (si fuera necesario) en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Para intentar ese bloqueo, Laura Lee resaltará que impedir el trabajo sexual es atentar contra los derechos fundamentales de las personas y recalcará cómo esta nueva ley, según su opinión, puede afectar a la privacidad y a la seguridad de las trabajadoras del sexo.