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Julia Bulette, la madame más famosa del Oeste

Si tecleas en Google o en cualquier otro buscador de internet “prostitutas famosas” te encontrarás, entre otros, con el nombre de Julia Bulette. Julia Bulette figura en la mayor parte de listados que recogen los nombres de las más famosas prostitutas de la Historia. Como Madame la Pompadour, “La Güera” Rodríguez o la mismísima María Magdalena, Julia Bulette ha pasado a la historia por ser una destacada en su oficio y por, también como las anteriormente citadas, por desempeñar un papel destacado en la sociedad de su época. Si a “La Güera” Rodríguez, prostituta mexicana, se la recuerda por su contribución al proceso independentista de su país y por su relación con personajes como Simón Bolívar y a Madame la Pompadour por su amplio número de relaciones en la corte de Versalles y por sus relaciones más o menos íntimas con el monarca Luis XV, a Julia Bulette, mujer que vivió a mediados del siglo XIX, se la recuerda no sólo por ser la más famosa madame del salvaje Oeste o por su violenta muerte (fue hallada muerta en circunstancias de las que más tarde hablaremos), también se la recuerda por haber convertido su burdel en un hospital para las víctimas de una de las grandes epidemias del tifus o en un refugio para los esclavos fugitivos.

Julia Bulette, de ascendencia francesa, nació en 1832 en Mississipi. Se cree que a la edad de veinte años se trasladó a California y que allí vivió en diferentes lugares hasta que, en 1859, recaló en Virginia City, en el estado de Nevada. Virginia City era entonces una ciudad en expansión. La minería había convertido la ciudad en un lugar próspero y febril. Estamos hablando de una de las ciudades en las que se hicieron más visibles los efectos de la “fiebre del oro” y fue precisamente allí, en un lugar eminentemente “masculino”, donde Julia Bulette se convirtió en una mujer popular y querida. Al ser una de las pocas mujeres en la zona y al ser, según se ha dicho, delgada, alta, hermosa y con ojos oscuros, se aseguró su futuro ejerciendo de prostituta. De Julia Bulette se decía que era refinada, graciosa e ingeniosa, y eso, sin duda, suponía una excelente publicidad para una mujer de su oficio.

Los estudios sobre la vida de Julia Bulette, la más famosa prostituta del Oeste, apuntan a que Julia ejercía su profesión en una pequeña casa de campo que había alquilado en el distrito de “entretenimientos” de Virginia City. A Julia Bulette le gustaba ir por libre. Eso hizo que tuviera que competir con los burdeles de lujo de la zona y con las prostitutas que ejercían su oficio, como ella, de manera independiente.

Julia Bulette dirigió lo que se conocía como Julia’s Palace (el Palacio de Julia), un lugar al que, a pesar del carácter rudo de los hombres de la zona, Bulette consiguió imprimir cierto glamour. Cortinas de encaje, alfombras de importación, sillas de terciopelo, buenos vinos, cocina de inspiración francesa… todo eso podía encontrarse, según se cuenta, en el Julia’s Palace.

Julia Bulette disfrutó de un gran prestigio entre los mineros y lo hizo no sólo por sus dotes como prostituta. Bulette supo estar al lado de los mineros cuando éstos la necesitaban. Como hemos dicho, los acogió en su casa (que convirtió en sanatorio) cuando varios cientos de hombres se intoxicaron al beber whisky contaminado con el agua de la zona. También se puso del lado de los habitantes de la ciudad (y evitó huir de ella teniendo la oportunidad de hacerlo) cuando parecía inminente un ataque de los nativos indios. Julia Bulette también supo conquistar la simpatía de los hombres de la zona cuando, durante la Guerra Civil americana, recogió fondos a favor de la causa de la Unión.

Pero Julia Bulette no sólo gozó del favor de los mineros (y viceversa). Bulette fue, también, una mujer que gozó de la simpatía y la amistad de los bomberos. El 4 de julio de 1861, aprovechando la celebración del Día de la Independencia, los bomberos la nombraron reina del desfile que suele celebrarse con ocasión de dicha conmemoración. Se dice que Julia Bulette donó grandes sumas de dinero para que se pudieran comprar nuevos equipos y que en más de una ocasión, cuando se producía un incendio en la ciudad, ayudaba a los bomberos a hacer funcionar la bomba de agua.

La simpatía que Julia Bulette despertaba entre bomberos y mineros hizo que unos y otros sintieran como un mazazo la muerte de la famosa prostituta. El asesinato de Julia Bulette fue una de las grandes noticias sensacionalistas de la prensa de la época. Serían en gran medida los artículos aparecidos en el Territorial entreprise los que acabaron convirtiendo a Julia Bulette en una especie de mito y las que permitieron que su nombre trascendiera la barrera del tiempo. Aunque ahora se dice que Julia Bulette era una mujer algo enfermiza y que estaba arruinada en el momento de su asesinato, los artículos que hablaron de su asesinato la elevaron a los altares del glamour y la elegancia y la convirtieron en la prostituta más famosa de todo el Oeste, una madame que, engalanada con las mejores joyas y vestida con los más lujosos vestidos importados de París, paseaba en bellos carruajes por las calles de la ciudad.

Más allá del mito que se haya podido construir alrededor de su figura, lo cierto es que el asesinato de Bulette mereció la atención de la prensa de la época y supuso todo un acontecimiento en Virginia City. Julia Bulette fue hallada desnuda y estrangulada en su dormitorio el 21 de enero de 1867. A Julia Bulette le habían robado sus trajes y sus joyas. Los comercios de la ciudad cerraron en señal de duelo y las autoridades de Virginia City declararon luto oficial. Un año después de su muerte fue ahorcado un tal John Millain. De origen francés, él fue considerado el asesino de la famosa prostituta del Oeste. A la ejecución del presunto asesino de Julia Bulette asistió el célebre escritor y periodista norteamericano Mark Twain.