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informe de la fundación scelles

La Fundación Scelles alerta sobre la relación entre redes sociales y prostitución

La mayor parte de redes sociales y de los sistemas de mensajería se usan en algún momento para asuntos relacionados con la prostitución. Tanto WhatsApp como Tinder, tanto Instagram como Facebook, tanto Airbnb como Snapchat, se utilizan hoy en día bien sea para captar, bien para publicitar prostitutas de forma encubierta, bien para localizar chicas que presten servicios sexuales a cambio de una remuneración. Ésa es sólo una de las conclusiones a las que ha llegado la Fundación Scelles tras publicar su estudio “Sistema prostitucional: nuevos desafíos, nuevas respuestas”.

La Fundación Scelles es una fundación fundada en Francia en 1993 por Jean y Jeanne Scelles y presidida actualmente por el magistrado Yves Charpenel. Entre sus objetivos figura, según se indica en la propia página web de la fundación, la lucha contra el sistema de prostitución y contra la explotación de las personas prostituidas.

En el informe de la Fundación Scelles puede leerse, por ejemplo, que Tinder es actualmente el instrumento más utilizado para buscar prostitutas en un país como Israel. O que en 2016 un proxeneta ruso fue detenido por dirigir toda una red de prostitución en Líbano y en buena parte de Oriente Medio sirviéndose de WhatsApp. En este caso, se apunta en el informe de la Fundación Scelles, el sistema de encriptado de la famosa aplicación dificulta que las autoridades puedan extremar su vigilancia sobre los casos de prostitución que puedan encubrirse tras el uso cotidiano de la misma.

La Fundación Scelles, radicada en Francia, apunta cómo la crisis ha hecho que los proxenetas busquen a sus víctimas en los barrios más pobres y degradados tanto de París como del resto de grandes ciudades francesas. Para localizar a estas chicas, hijas muchas ellas de familias desestructuradas, los proxenetas utilizan Instagram o Snapchat. Posteriormente, para prostituirse, muchas de las trabajadoras sexuales o de los proxenetas que las controlas utilizan Airbnb para alquilar apartamentos en los que ejercer la publicidad.

En la actualidad, se apunta en el informe de la Fundación Scelles, dos tercios del total de la prostitución que se practica en Francia se practica sirviéndose de estas plataformas, redes sociales, aplicaciones, etc. Este tipo de prostitución, a la que se ha llamado “prostitución 2.0”, va sustituyendo progresivamente a la prostitución en la calle. Un dato lo revela. Dicho dato, según afirma Scelles, proviene de una nota del Ministerio del Interior francés. Y ese dato es el siguiente: por primera vez, en 2017, el porcentaje de víctimas identificadas que ejercen en la calle es menor que el de las víctimas que ejercer en hoteles o apartamentos.

Otro de los ejemplos recogidos en el informe de la Fundación Scelles sobre la relación entre las nuevas aplicaciones, las redes sociales y el ejercicio de la prostitución viene de Zambia. En este país africano, son multitud los jóvenes que, reuniéndose en cibercafés desde los que pueden acceder a internet, se sirven de grupos e Facebook o WhatsApp para que pueda establecerse contacto entre las trabajadoras sexuales y sus clientes.

Para la Fundación Scelles, se necesita una “gobernanza” o regulación clara que permita acotar la actividad en internet para, de ese modo, evitar que una red criminal dedicada a la trata de personas pueda, desde un mismo ordenador, captar a sus víctimas, contactar con sus clientes y, una vez recogida la recaudación obtenida de la prostitución, blanquear el dinero.

En este sentido hay que señalar que la ley sobre la prostitución promulgada en Francia en 2016, y que incluye medidas para penalizar a los clientes, obliga a los proveedores de acceso a internet a poner en marcha un sistema que sirva para señalar contenido fraudulento. Estas medidas han servido, en parte, para que la web Vivastreet, por ejemplo, tuviera que suspender en su momento su sección de Encuentros, pues en ella se estaba produciendo lo que se ha dado en llamar, un “uso inapropiado”.

Como hemos señalado en más de una ocasión, consideramos que medidas de ese tipo actúan en contra de los intereses de las mujeres que, de una manera libre, deciden ejercer la prostitución. Cerrar páginas en las que estas mujeres puedan publicitarse empuja a las profesionales del sexo a tener que buscarse la vida de una manera menos segura y bastante más arriesgada. Como sucede en la mayor parte de ocasiones en las que se habla de prostitución, también la Fundación Scelles comete el error de meter en el mismo saco todos los tipos de prostitución existentes. Y es que, recodémoslo siempre, no es lo mismo ejercer la prostitución de manera libre que hacerlo en condiciones de esclavitud o de forma impuesta. Nosotros siempre defenderemos aquellas medidas que, de manera efectiva, sirvan para acabar con la trata de mujeres, pero, al mismo tiempo, y de forma igualmente decidida, seremos abanderados de defender la libertad de la mujer para dedicarse a cualquier oficio al que desee dedicarse, incluyendo entre ellos, por supuesto, el del ejercicio de la prostitución.