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Husna Bai: la pionera de los derechos de las prostitutas en India

Hay nombres que, por unos motivos o por otros, deberían perdurar en la historia de la prostitución y el de Husna Bai es uno de ellos. ¿Quién es o, mejor dicho, quién era Husna Bai? Una prostituta india que el primero de mayo de 1958, y cuando ella tenía 24 años de edad, se presentó ante un juez en una población del norte de la India para reclamar su derecho a ser una prostituta. Esta era la forma que tenía Husna Bai de protestar contra una ley recientemente aprobada y en la que se prohibía la comercialización del cuerpo humano.

¿Qué argumento esgrimía Husna Bai para dar fundamento a su protesta? Husna Bai argumentaba que, estableciendo como se establecía en la Constitución del país la voluntad de crear un estado de bienestar en la India, la aprobación de una ley que atacaba su tipo de trabajo y su forma de ganarse la vida vulneraba dicho principio constitucional.
Husna Bai era una musulmana pobre y la prostitución era su modo de ganarse la vida. Por eso se revolvió con toda la rabia de su rebeldía contra una ley que le impedía, directamente, ganarse la vida.

Las prostitutas indias tenían en aquellos años, y pese a tratarse de un país extremadamente clasista, derecho al voto. El hecho de pagar impuestos y de poseer propiedades se lo permitía. A pesar de ello, ni siquiera el líder de la independencia india, el Mahatma Gandhi, miraba a las prostitutas con buenos ojos. Baste como muestra el comportamiento de Gandhi con las donaciones que las prostitutas indias hacían al Partido del Congreso: Gandhi rechazaba dichas donaciones y recomendaba a las prostitutas el que cambiaran de oficio y se dedicaran a tejer.

La actitud de Husna Bai causó un gran revuelo en la sociedad india de la época. Fue debatida por políticos y burócratas de todo tipo y el sindicato de bailarinas y un grupo de prostitutas de Allahabad manifestaron públicamente su apoyo explícito a Husna Bai y a su causa. Tras la petición de Bai, un sinfín de peticiones similares fueron cursadas por múltiples prostitutas indias en los tribunales de Punjab, Bombay o Nueva Delhi.

Pero pleitear en los tribunales no era gratis. Para financiar su protesta, las prostitutas indias recurrieron a la ayuda de sus clientes y de diversos empresarios locales. Las aportaciones de unos y otros sirvieron para que las trabajadoras sexuales financiaran su campaña de protesta contra una legislación que, según afirmaban, violaba su derecho a la igualdad, así como la libertad de comercio y movimiento.

Una de las protestas más sonadas del movimiento inaugurado por Husna Bai fue la manifestación que más de una setentena de mujeres organizaron frente al parlamento indio en Nueva Delhi. Estas mujeres alegaron ser integrantes de una asociación profesional de cantantes y bailarinas y amenazaron a los parlamentarios con diseminarse por “áreas consideradas respetables” si su profesión continuaba siendo reprimida.

A su vez, las prostitutas del famoso distrito de la luz roja de Calcuta amenazaron con iniciar una huelga de hambre si el gobierno no garantizaba un puesto de trabajo a las 13.000 prostitutas que ejercían su profesión en la región y que veían peligrar la posibilidad de ganarse la vida mediante ella por la aprobación de la mencionada ley.

Este movimiento, al igual que la protesta de Husna Bay, fue visto como un ataque a la agenda progresista de la nueva República. Para la asamblea constituyente de India, las mujeres no ejercían la prostitución por voluntad propia, sino que lo hacían forzadas por las circunstancias.

Judicialmente, la protesta de Husna Bay no tuvo demasiado recorrido. Bastaron dos semanas para que el juez encargado del caso rechazara la petición de Bay argumentando que los derechos de esta prostituta no habían sido afectados por la ley, pues ni había sido desalojada ni había sido denunciada penalmente. Por su parte, la Suprema Corte consideró que la ley era constitucional y determinó que las prostitutas no podrían beneficiarse en el futuro de derechos sin restricciones.