Sexhop Online
futuro del Barrio Rojo de Ámsterdam

El futuro del Barrio Rojo de Ámsterdam, en el aire

Ya lo habíamos apuntado en algún artículo anterior pero ahora, al parecer, va en serio: la alcaldesa de Ámsterdam, la ecologista Femke Halsema, está decidida a cerrar los famosos escaparates del Barrio Rojo o, en su defecto, a llevar a las trabajadoras sexuales que en ellos se exhiben a barriadas que estén fuera del centro.

El pasado miércoles 3 de julio, la alcaldesa Halsema presentó un proyecto múltiple cuya finalidad es poner fin al turismo masivo que ha llegado a suponer un problema para el Barrio Rojo y, al mismo tiempo, luchar contra la prostitución ilegal y el tráfico de personas. Las medidas que la alcaldesa de Ámsterdam propone en su proyecto van desde correr las cortinas de los escaparates en los que las prostitutas de Ámsterdam se exhiben y ejercer su oficio (así se evitaría que los mirones se apostasen delante de éstos) hasta el cierre de los burdeles de la zona para, tras el mismo, proceder a su reparto por toda la ciudad. La medida, de ser adoptada, supondría el reparto de unas 600 trabajadoras sexuales (ése es el número aproximado de prostitutas que trabajan en el Barrio Rojo) por toda la ciudad, que de esa manera, según los planes de la alcaldesa Halsema, se vería privada de la posesión de un barrio “estigmatizado” por el ejercicio de la prostitución.

La legalización de la prostitución en Holanda en el año 2000 buscaba un objetivo fundamental según expusieron en aquel momento los impulsores políticos de la reforma legal: que la mujer que decidiera ejercerla de manera libre pudiera hacerlo y, merced a ello, pudiera independizarse. Los resultados no han sido, sin embargo, los esperados (tampoco lo fue, según hemos visto en algún artículo publicado en nuestro blog, la creación de una cooperativa de prostitutas que se encarga de la gestión y explotación de algunos de esos escaparates) y ahora, ante el aluvión de turismo llegado a la capital holandesa y los problemas ocasionados en el Barrio Rojo por la presencia masiva de turistas y mirones, la alcaldesa de Ámsterdam ha llegado a la conclusión, según ha declarado al rotativo local Het Parool y dejando meridianamente claro que la decisión final compete al Ayuntamiento, que es necesario “hablar con todo el mundo y alcanzar un consenso”.

Halsema opina en el mencionado artículo que los derechos de las prostitutas para que trabajen de forma autónoma “deben garantizarse”. La concentración histórica de ellas en el Barrio Rojo ha hecho finalmente que el mismo acabe convirtiéndose en una atracción turística que, paradójicamente, acaba perjudicando a las prostitutas que trabajan en él. ¿Por qué? Porque, con excesiva frecuencia, los turistas se ríen de las prostitutas, las insulta o las fotografía sin su permiso, y suponen un “estorbo” para los potenciales clientes que, de no hallarse la zona plagada de personas, se decidirían con mayor facilidad a contratar los servicios de alguna de las mujeres que ejercen su profesión en la misma.

El Ayuntamiento intenta poner freno a eso (o al menos ésa es su declaración oficial) pero las medidas no han sido bien recibidas por el sindicato de prostitutas. Para éste, las medidas propuestas por la alcaldesa Halsema “no empoderan a la mujer en absoluto”. Según el sindicato, son las mismas prostitutas quienes deben tomar sus propias decisiones y quienes, en caso de sentirse intimidadas, agobiadas, perjudicadas, etc., deben tomar la iniciativa a la hora de contactar con la policía. El sindicato ha levantado la voz también contra la propuesta del equipo municipal de exigir a todas las prostitutas (y no sólo a las que trabajan en burdeles) una licencia para prestar servicios sexuales en su propia casa.

La propuesta del sindicato, por su parte, es que los escaparates sigan funcionando como lo han hecho hasta ahora. La regulación del turismo, afirman, sí debe ser competencia municipal y es el Ayuntamiento quien debe asumir y encauzar la masificación turística, una masificación que, afirman, se debe en buena medida a las campañas de promoción turística impulsadas desde el propio Ayuntamiento.

La próxima semana se prevé un primer encuentro en el que participarán trabajadoras sexuales, vecinos del Barrio Rojo, propietarios de burdeles y escaparates y, por supuesto, el propio Ayuntamiento de Ámsterdam. En dicha reunión se expondrán y se analizarán los diferentes planes y, tras ella, se dará un tiempo para que las diferentes partes expongan sus propuestas. Una vez expuestas dichas propuestas, el Ayuntamiento de Ámsterdam, con su alcaldesa al frente, tomará una decisión.