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Las cortesanas “honestas”

En numerosas ocasiones se han entendido como sinónimos los términos “cortesana” y “prostituta de lujo”, pero lo cierto es que sólo en determinadas ocasiones la cortesana era, al mismo tiempo, prostituta, ya que la cortesana era, por definición, toda aquella mujer que, proveniente de buena familia y con esmerada educación, “servía en la corte”. Este tipo de mujer, la cortesana, participaba en actividades políticas y culturales durante el Renacimiento, y era una figura omnipresente en todo acto social de la corte.

Junto al término clásico de cortesana, sin embargo, podemos encontrar otros dos que sí que conducen directamente al núcleo de esa relación de sinonimia establecida durante tanto tiempo entre las palabras cortesana y prostituta. El primero de ellos sería el de “cortesana di lume”. Este término haría referencia a las prostitutas pertenecientes a las clases bajas y de él se derivaría la palabra “lumi”, empleada hoy en día como sinónimo de prostituta. El segundo de esos términos sería el de “cortesana honesta” y con él haríamos referencia a aquellas mujeres que, ejerciendo la prostitución, lo hacían de una forma elegante y distinguida. La cortesana honesta sería, en buena medida, lo que en nuestros días es la escort, la call girl, la prostituta de lujo. En este grupo, y durante la época de las diferentes cortes renacentistas, se incluían también a aquellas mujeres que, con un elevado grado de independencia personal, decidieron vivir su sexualidad de un modo bastante libre y poco convencional para los usos sociales y morales de la época.

Las llamadas cortesanas honestas fueron muy populares en las cortes y en los ambientes intelectuales de la Italia del Renacimiento, especialmente durante el siglo XVI. Estas mujeres, pese a ser, en muchas ocasiones, de baja extracción social, habían optado por formarse mediante métodos autodidactas y, a su belleza y sensualidad, habían sumado una instrucción que les permitía presentarse en sociedad como mujeres refinadas e instruidas, mujeres que estaban versadas en distintas artes y que podían convertirse con suma facilidad y con la ayuda de su innegable encanto físico y su juventud, en símbolos perfectos de cultura y sofisticación.

Las cortesanas honestas participaban desde bien jóvenes en los debates y en las lecturas de libros y poemas que se realizaban comúnmente en los distintos salones de la alta sociedad de la época. Eso les permitió, aparte de incrementar su cultura y mejorar su estatus, convertirse en alguna ocasión en musas de escritores y poetas o en privilegiadas protagonistas de cuadros pintados por artistas de la talla de Tintoretto o Tiziano (por poner solo dos ejemplos). El ser elegidas por pintores de este calibre para aparecer en sus cuadros hacía, por otro lado, que la notoriedad de una cortesana honesta se incrementara y que sus adoradores, todos ellos miembros de la alta sociedad, las tuvieran en mayor valoración y estima.

Algunas cortesanas honestas, además, participantes como eran de estos salones en los que se combinaban lo libidinoso y lo cultural, se implicaron de tal modo en la vida cultural de su corte o su ciudad que acabaron convirtiéndose en destacadas impulsoras de la misma.

Entre todas las cortesanas honestas que, de una forma u otra, brillaron en las diferentes cortes y en los más variopintos salones italianos cabe destacar los nombres de algunas que, amén de por la prestación de exclusivísimos y muy cotizados servicios eróticos, destacaron por sus dotes intelectuales y por su calidad como escritoras o poetas. Entre esos nombres de los que hablamos encontramos los de Tullia d’Aragona (autora de un tratado amoroso, el primero atribuido a una mujer cortesana y titulado Dialogo dell’ infinità di amore), de Vittoria Colonna (que brilló como cortesana honesta en Roma), de Isabelle Morra (que lo hizo en Mattera), y de Veronica Gambara, Gaspara Stampa y Veronica Franco, que lo hicieron respectivamente en Reggio Emilia, Padua y Venecia. Veronica Franco, por su parte, ha sido considerada quizás la cortesana poetisa más famosa de la historia.