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Amsterdam tendrá en mayo su primera cooperativa de prostitutas

“Fortalecer la posición de las trabajadoras sexuales”. Ése es el objetivo de la primera cooperativa de prostitutas que se ha abierto en Amsterdam. Esta cooperativa de trabajadoras del sexo será algo así como un burdel que pondrá a disposición de las prostitutas asociadas a la cooperativa 14 escaparates del céntrico y célebre Barrio Rojo de la capital holandesa.

En Holanda están legalizados los burdeles desde al año 2000 y es cada municipio quien posee la competencia de regular a qué edad es legal practicar la prostitución. En Amsterdam, el límite está fijado en los 21 años. Fue precisamente el propio Ayuntamiento de Amsterdam el que, con la voluntad de mejorar la situación de las trabajadoras sexuales de la ciudad, impulsó en 2014 un estudio destinado a analizar hasta qué punto un negocio autogestionado podría permitir que las prostitutas de Amsterdam redujeran su grado de dependencia respecto a terceros.

Fruto de los resultados de dichos estudios fue el nacimiento de la fundación “Nuestra propia ventana”. En el nacimiento de esta fundación, que vio la luz el pasado mes de agosto, colaboraron varias prostitutas del Barrio Rojo de Amsterdam. La búsqueda de la inversión necesaria para dar impulso a su proyecto fue el objetivo prioritario de este grupo de prostitutas decididas a trabajar en régimen de cooperativa. Los locales elegidos para formar parte de este proyecto necesitaban reformas. El Ayuntamiento rechazó implicarse en dichas reformas y sugirió a las trabajadoras sexuales que buscaran el apoyo de la iniciativa privada.

Está previsto que el próximo 1 de mayo abran sus 14 escaparates las prostitutas implicadas en My Red Light. Esos 14 escaparates están ubicados en cuatro edificios situados en dos calles del citado Barrio Rojo de Amsterdam. El proyecto My Red Light contará con una habitación sadomasoquista y con otra adaptada especialmente para personas con algún tipo de discapacidad física.

Las prostitutas que deseen formar parte del proyecto de My Red Light y deseen alquilar una de esas habitaciones para ejercer su oficio deberán cumplir dos requisitos fundamentales. El primero de ellos es estar dadas de altas como autónomas en la Cámara de Comercio. La segunda, hablar holandés o inglés de manera fluida.

El grado de implicación en My Red Light dependerá de cada trabajadora sexual. La trabajadora sexual que quiera implicarse de forma activa en esta primera cooperativa de prostitutas de Amsterdam formará parte de su junta directiva, tendrá el control de la fundación y participará en la toma de decisiones. Respecto a la negociación entre la trabajadora sexual y su cliente cabe decir que la cooperativa dejará absoluta libertad a cada una de sus miembros para que éstas negocien con sus clientes lo que consideren oportunos.

El grupo impulsor de My Red Light recalca especialmente el hecho de que este proyecto no tienen como objetivo el hacer dinero sino apoyar a las trabajadoras sexuales y hacerlas más fuertes y poderosas a la hora de defender sus propios intereses. Así, si se consiguieran beneficios económicos derivados del alquiler de las habitaciones dichos beneficios serían utilizados para organizar talleres y mejorar las instalaciones en las que las prostitutas ejercerían su trabajo. Dichos talleres servirían para asesorar a las trabajadoras sexuales sobre temas relacionados con su oficio como pueden ser los temas de salud o, también, con todos aquellos que tuvieran que ver con sus derechos y su ejercicio.

El Ayuntamiento de Amsterdam supervisará este proyecto para conocer su impacto y espera que contribuya a normalizar la prostitución y a mejorar las condiciones laborales de las prostitutas de Amsterdam.

Los escaparates de My Red Light estarán abiertos también a trabajadores sexuales hombres y a transexuales.