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Efectos del cierre de prostíbulos decretado por la Generalitat

Fue la Ministra de Igualdad del Gobierno de España, Irene Montero, quien, el pasado 21 de agosto, puso en estado de alerta a los puticlubs de toda España. En una comparecencia pública, la ministra podemita pedía a las comunidades autónomas la clausura de los locales de alterne. ¿El motivo? Poder luchar mejor contra la expansión del coronavirus. Según el Gobierno, sería muy difícil poder realizar un rastreo del virus en caso de que éste se hubiera contagiado en uno de dichos locales.

Siendo las comunidades autónomas las que tienen las competencias para fijar o limitar el horario de los locales de alterne, es a ellas a quienes correspondía la decisión de decretar su cierre.

En una carta dirigida a todas las consejerías autonómicas de Igualdad, Montero solicitaba medidas específicas para los locales de alterne. Esas medidas, se señalaba en la carta, debían ser equivalentes a las que se habían tomado para regular los horarios y actividades de restaurantes, bares y locales de ocio nocturno.

En dicha carta, la ministra Montero señalaba que consideraba importante una actuación específica sobre “aquellos lugares en los que se ejerce la prostitución”, al tiempo que mostraba una “honda preocupación” por los brotes de Covid-19 que se han producido recientemente en prostíbulos.

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Al tiempo que reclamaba el cierre de los prostíbulos, Irene Montero solicitaba a las diversas administraciones autonómicas el ofrecimiento de “alternativas dignas” a las prostitutas que ejercieran su oficio en estos establecimientos para que económica y profesionalmente pudieran hacer frente a la situación derivada del cierre de sus lugares de trabajo.

En la misma misiva, la titular del Ministerio de Igualdad solicitaba a los gobiernos de las diferentes comunidades autónomas la restauración de una medida que, durante el estado de alarma, se activó en todo el territorio español para intentar proteger a las prostitutas y que se sostenía fundamentalmente sobre dos pilares: los recursos habitacionales y la atención sanitaria. Para llevar a cabo dichas medidas, Montero ofrecía a las comunidades autónomas la “plena disponibilidad” de su Ministerio.

La solicitud de la Ministra de Igualdad venía reforzada por el apoyo del Ministerio de Sanidad. Éste, dirigido por el ministro Salvador Illa, ha solicitado también a los gobiernos autonómicos el extremar las medidas de control encaminadas a evitar la transmisión del virus en todos los ámbitos del ocio nocturno.

La decisión de la Generalitat

En base a esta solicitud, el Govern de la Generalitat decretó el pasado 17 de agosto, mediante la resolución SLT/2782/2020, el cierre de 94 burdeles en todo el territorio de Catalunya.

Según fuentes de la propia Conselleria d’Interior, esta resolución no afecta a todos los establecimientos catalanes en los que se ejerce la prostitución. De hecho, solo afecta a aquellos que tienen licencia. Lógicamente, la resolución del cierre de prostíbulos en Catalunya no afecta ni a los locales clandestinos ni a aquellos que poseen licencias para otras actividades a las que no afecta la decisión gubernamental.

Los locales a los que afecta la prohibición del gobierno autonómico catalán son aquellos que poseen una licencia de “establecimiento público con reservado anexo”. Este licencia la conceden los ayuntamientos y fue creada hace ya años para, con ella, intentar regularizar de algún modo la ubicación de los burdeles. Como los propios ayuntamientos reconocen, los locales que cuentan con esta licencia y que, por tanto, están obligados a cerrar, son una representación mínima del mercado del sexo.

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Sin duda, la medida del cierre de los puticlubs no afecta a las trabajadoras del sexo independientes que, o bien prestan sus servicios en sus propios apartamentos, o bien lo hacen desplazándose a los domicilios de sus clientes o a habitaciones de hotel y a apartamentos por horas. Por otro lado, las rutinas en el consumo de la prostitución ha variado mucho en los últimos años. El ejercicio y consumo de la prostitución no es ya algo asociado a la noche. La mayor parte de las profesionales del sexo ejercen su oficio en horarios diurnos y sus clientes acostumbran a reclamar sus servicios en horarios laborales.

Los prostíbulos de toda la vida, además, han perdido fuelle frente a las actuales y más discretas agencias y frente a las escorts y prostitutas independientes que se anuncian en directorios digitales de mayor o menor prestigio. Los clientes de la prostitución valoran en gran medida la intimidad y la discreción. No en vano, ya han quedado atrás los tiempos en los que no se contemplaba tan peyorativamente el hecho de acudir a un puticlub. Ahora, por decirlo de un modo popular, queda feo el ser visto entrando en un puticlub. Por eso, y porque la mayoría de citas eróticas (y sobre todo aquellas que se realizan con escorts o chicas de compañía de un determinado estatus) se conciertan por internet, la prohibición de la Generalitat no tiene porqué afectar demasiado a quienes, desde un lado u otro, desde el lado de la profesional del sexo o desde el de su cliente, conciben estas citas como una forma totalmente libre y respetuosa de ejercer su libertad.

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