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El chalet del Moro

La historia de una ciudad es, también, la historia de sus prostíbulos. Y Barcelona, ciudad marinera y capital comercial, ha sido y es, sin duda, ciudad de burdeles. En este blog ya hemos hablado de algunos de ellos. Hoy nos toca hablar de uno de los más famosos burdeles de Barcelona durante los años veinte y treinta: el Chalet del Moro.

El edificio en el que estaba ubicado el famoso prostíbulo barcelonés, sito en el número 3 del pasaje de la Pau, en la parte baja de las Ramblas y paralelo a ella, fue proyectado por el arquitecto Jaume Brossa i Mascaró y funcionó en sus inicios como una casa de baños. El edificio, de estilo neomudéjar, tenía planta baja y un piso y se estructuraba en tres cuerpos, uno central y dos laterales. Lujosamente decorada, la casa de baños poseía bañeras suntuosas y ofrecía, entre otros servicios, baños sulfurosos, rusos, turcos, calefacción a vapor y tratamientos para la “curación radical” de reuma, gota y artritis.

La bonanza económica que, gracias a su ubicación y a la neutralidad española, trajo a la Ciudad Condal la Primera Guerra Mundial, hizo que un empresario alemán se planteara la posibilidad de abrir un prostíbulo en dicho lugar. Lo que aquel empresario pretendía era abrir un burdel de máxima calidad y lujo en una ciudad en la que en aquel entonces abundaba la prostitución callejera, marginal y de baja calidad. Aquel edificio del pasaje de la Pau podía servir para ubicar el ansiado prostíbulo. Para ello sólo eran necesarias algunas reformas. Éstas sirvieron para dar al edificio una apariencia de palacete árabe que servía para añadir sensualidad y erotismo a un lugar destinado al placer.

Fue tras la inauguración de este prostíbulo cuando se le llamó el Chalet del Moro. En el Chalet del Moro se realizaron grandes negocios y el empresario alemán que había impulsado la puesta en funcionamiento del burdel instaló su oficina en alguna de las estancias del edificio. Allí era donde organizaba fiestas para sus clientes. En esas fiestas participaban, lógicamente, las chicas que allí ejercían la prostitución. Vestidas como odaliscas, bailaban la danza del vientre y se servían de sus encantos para atraer la atención de los clientes.

La nacionalidad de las prostitutas del Chalet del Moro era muy variada. En su mayor parte, aquellas chicas eran jóvenes que habían llegado de diferentes partes de Europa huyendo de la guerra que la estaba arrasando. Polacas, francesas, alemanas, italianas, inglesas… los clientes del Chalet del Moro podían escoger entre un amplio abanico de mujeres.

En el Chalet del Moro trabajaban también hombres que, ataviados a la manera morisca (turbantes, pantuflas, etc.), ejercían de camareros o músicos. Los músicos que trabajaban en el Chalet del Moro interpretaban sin descanso melodías orientales que servían para ambientar el lugar y dar al mismo un aire aún más exótico.

Una de las grandes novedades que el Chalet del Moro ofrecía respecto a otros burdeles barceloneses de la época es que disponía de un servicio de lavajes y desinfecciones. Al incluir dicho servicio, el Chalet del Moro se convertía en un prostíbulo avanzado en la lucha contra la expansión de las enfermedades de transmisión sexual.

El Chalet del Moro tuvo bastante éxito durante los años veinte y treinta. La llegada de la República trajo una lenta y progresiva decadencia para el local. Esa decadencia se acentuó tras la Guerra Civil y durante la primera posguerra. Lo que había sido un prostíbulo de lujo se convirtió en un burdel barato y sucio. Nada quedaba en él de los elegantes muebles que lo habían amueblado en su edad dorada. El Chalet del Moro malvivió a trancas y barrancas hasta que el 3 de marzo de 1956 el gobierno de Franco publicó un decreto ley por el que se prohibía la prostitución. Dicho decreto ley prohibía las llamadas “casas de tolerancia”, mancebías, prostíbulos o burdeles. La publicación del citado decreto ley acarró el cierre de nada más y nada menos que 98 prostíbulos en toda Barcelona. Uno de los prostíbulos que se cerró fue el Chalet del Moro.

Hoy no queda nada del Chalet del Moro ni del edificio en el que el famoso prostíbulo barcelonés estaba ubicado. Fue derribado en 1991.