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prostitución hereditaria

Prostitución hereditaria: la casta badi nepalí

Pocos sistemas sociales son tan clasistas como el sistema de castas hindú. Nacer en el seno de la sociedad hindú ha implicado a lo largo de la historia el estar predestinados a ocupar una posición determinada dentro de la sociedad y a desempeñar un determinado trabajo. En el caso de la casta nepalí badi, ese trabajo ha sido la prostitución. Durante muchas generaciones, el de ser trabajadoras sexuales ha sido el destino de las mujeres de la casta badi. Por eso se puede hablar con toda propiedad de prostitución hereditaria cuando se habla de esta casta.

La palabra badi, que da nombre a esta casta en la que la prostitución hereditaria marca el pasado y el futuro de las mujeres nacidas en ella, es una palabra que procede del término sánscrito “vadyabadak”, término que significa algo así como “persona que toca un instrumento musical”. De esto se infiere que es muy probable que, en el pasado, los miembros de la casta badi fueran una especie de artistas que se dedicaban a entretener a personas de casta superior. La pobreza y el desplazamiento, con toda probabilidad, fueron los causantes de que el status de la casta se fuera degradando con el tiempo hasta llegar el momento en el que las mujeres badini nacían sabiendo que, llegada la pubertad, su ocupación no podría ser otra que la de ejercer, tal y como habían hecho sus madres y sus abuelas, como trabajadoras sexuales tanto en la propia aldea como en pueblos fronterizos, de paso y zonas incluso de Katmandú y la India.

Los badis, que son un total de alrededor de 50.000 personas, viven en zonas del oeste de Nepal. Desde hace 15 años, hay alguna que otra ONG que, actuando en la zona, han intentado que las mujeres de la casta de los badi dejen de ejercer la prostitución hereditaria. El mismo gobierno nepalí hace ya una decena de años que prohibió a las mujeres de la casta badi ejercer la prostitución. Al dictar esa ley, el gobierno nepalí intentaba dar respuesta a aquellos grupos sociales que habían expresado el temor de que las zonas en que se concentraba mayor población de la casta badi se convirtieran en zonas rojas, es decir: en barrios en los que se ejercía la prostitución.

El gobierno nepalí, sin embargo, no hizo nada por conseguir que se aplicara la ley que él mismo se había encargado de dictar. El prometido plan de conceder becas de estudio para niñas y niños, proporcionar a los miembros y, en especial, a las miembros de la casta un trabajo remunerado y el facilitar su acceso a la vivienda no ha llegado a ponerse en marcha, por lo que muchas mujeres badini no han tenido más remedio que seguir ejerciendo la prostitución en un país que hasta 2005 no había concedido la ciudadanía a los miembros de su tribu. Por su parte, en 2007 fueron muchos los activistas badis que amenazaron con marchar desnudos por Katmandú para desafiar al gobierno que no habían implementado las medidas anunciadas. El resultado de aquel amago de protesta fue una nueva catarata de promesas que, de nuevo, siguen sin cumplirse.

Uma Devi Badi

Entre todos y todas las activistas que intentan mejorar la situación de las prostitutas badi hay que destacar a Uma Devi Badi. Uma Badi, como es popularmente conocida, nació en 1965 en Thapagaun y ejerció la prostitución, como todas las mujeres de su casta, nada más llegada la edad de la pubertad. El hecho de que se casara con un hombre de una casta superior fue motivo de escándalo, pues el pensamiento más tradicional hindú considera que los intocables, y los badi lo son, no pueden casarse con personas de otras castas.

Al cumplir los 40 años, Uma Badi dio un paso adelante en su compromiso activista. Liderando la organización Community Support Group fundó un albergue para 25 niñas y niños de la casta badi en Tikapur, al oeste del Nepal. Los niños de este albegue tienen acceso a la educación y adquieren habilidades tanto de lectura y escritura como de aritmética.

Uma Devi Badi lideró también en 2007 un movimiento de protesta que duró 48 días y que recibió el nombre de Movimiento Badi. Al frente de dicho movimiento, esta activista dirigió a unos 500 activistas que, en nombre de la casta badi, reclamaban al gobierno que atendiera a 26 puntos programáticos que debían servir para mejorar las condiciones de vida de los miembros de la casta. Entre dichos puntos cabía destacar los siguientes:

  • Fin de la prostitución hereditaria en el seno de la casta.
  • Fin de la intocabilidad de la casta.
  • Establecimiento de un refugio permanente para una comunidad tradicionalmente nómada.
  • Registro de los nacimientos y la ciudadanía de los hijos a partir del nombre de la madre.

Ante la indiferencia del gobierno nepalí, que no parecía querer atender a sus demandas, Uma Devi Badi se quitó parte de su ropa y la colgó de la puerta de la sede del gobierno. El hecho de que otras mujeres siguieran su ejemplo hizo que la protesta atrajera la atención de diversos medios de comunicación extranjeros. Fue la atención y el seguimiento de dichos medios lo que hizo que, finalmente, el gobierno nepalí se viera obligado a actuar y a acordar, en septiembre de aquel año de 2007, una reunión de trabajo con Uma Devi para conseguir introducir el plan de “rescate” de las mujeres badi del que hemos hablado.

Para intentar impulsar dicho plan y conseguir que lo que avanza tan lentamente lo haga a mayor velocidad, Devi se presentó a miembro de la Asamblea Nacional de la Provincia en 2017. Su intención política final es llegar al gobierno para, de ese modo, conseguir acelerar la ejecución de los cambios que el gobierno nepalí prometió impulsar en 2007.