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El burdel de Tesalónica

Fue a finales de los años 90 cuando se produjo en la antigua ciudad griega de Tesalónica uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la historia del erotismo y la sexualidad. Excavando en un conjunto termal, los arqueólogos encontraron una jarra de vino de terracota con forma de falo y decorada con un amplio abanico de símbolos relacionados con el placer, la sexualidad y la fertilidad. Entre esos símbolos podemos encontrar abejas, uvas y siluetas de la diosa Afrodita o del dios Hermes.

Los arqueólogos, habituados a encontrar en sus excavaciones objetos eróticos, dieron al hallazgo una importancia relativa. Los hallazgos encontrados a continuación les hizo pensar, sin embargo, que se hallaban ante un hallazgo especial. Junto a esa jarra de vino fueron apareciendo otros objetos que, de una manera u otra, remitían al erotismo, a la sexualidad y a sus prácticas. Entre los objetos que fueron apareciendo en la excavación de Tesalónica aparecieron jarras y ánforas con motivos eróticos, lucernas (lámparas de combustible) e, incluso, dildos.

El descubrimiento de estos objetos vino a confirmar lo que hasta ese momento había sido una simple sospecha de los arqueólogos. Aquellas termas que se estaban excavando, aventuraron los arqueólogos encargados de la excavación, no eran unas termas cualquiera. Junto a las termas se encontraba un edificio de dos plantas comunicado directamente con ellas que, según se desprende de los objetos encontrados en él, se cree que pudo ser un burdel.

El burdel de Tesalónica data del siglo II a. C. Tesalónica, que había sido capital del reino de Macedonia (convertido en Imperio por el mítico Alejando Magno), se encontraba en el siglo citado bajo la dominación romana. Convertida en nudo capital de las comunicaciones entre Roma y Bizancio, Tesalónica, ciudad costera, era una próspera ciudad a la que llegaban mercaderes de todo el Mediterráneo. Y una ciudad viva comercialmente ha sido siempre una ciudad en la que la prostitución florece. La historia lo ha demostrado siglo tras siglo.

El prostíbulo de Tesalónica debía ser un lugar de visita casi obligada para todos aquellos comerciantes que arribaban a la ciudad griega. ¿Qué encontraban allí? Lo que nos cuentan las excavaciones y lo que nos han contado los arqueólogos es que la planta inferior del burdel de Tesalónica estaba ocupada por una taberna en la que, decorada con bancos corridos y mesas de madera, se servían vinos y comidas. A través de una puerta lateral, el prostíbulo de Tesalónica conectaba directamente con las espectaculares termas de la capital macedónica.

Dentro de las termas se podía encontrar una piscina central de agua caliente rodeada de 25 bañeras pequeñas. Algunos historiadores han especulado sobre la posibilidad de que algunas de esas piscinas estuvieran ocupadas por prostitutas que, allí mismo, en el interior de las piscinas, prestaban algunos de sus servicios eróticos.

La planta superior del burdel de Tesalónica, por su parte, y a la que se llegaría por una escalera de madera, sería algo así como un laberinto de habitaciones, todas ellas pequeñas, todas ellas decoradas con pinturas en ocasiones eróticas, en ocasiones lascivamente pornográficas. Al fondo de esa planta superior del burdel de Tesalónica se puede encontrar una sala más amplia en la que se especula que se podían ofrecer espectáculos erótico-burlescos.

La magnificencia de los restos hallados hace pensar que el prostíbulo de Tesalónica era lo que se conocía como “domus meretricius”, es decir, un prostíbulo de alto standing en el que las meretrices que allí ejercían su profesión no sólo se dedicaban al comercio carnal. Las meretrices del burdel de Tesalónica también entretenían a los hombres con interpretaciones teatrales, musicales o con todo tipo de danzas y juegos. Eso se puede desprender, al menos, del hallazgo en las excavaciones del lugar de alguna que otra máscara de arcilla que, de color verdirrojo, podrían haber servido para interpretar juegos y representaciones de carácter erótico.

El burdel de Tesalónica (al igual que sus termas) fueron destruidas a finales del siglo I d.C. a consecuencia de un incendio provocado por un terremoto. Ese terremoto y ese incendio, que nos pueden parecer catastróficos, sirvieron para salvar todos los objetos que se han encontrado al excavar allí y que nos han permitido conocer un poco más cómo eran los prostíbulos durante la Antigüedad.